La Formación Profesional se encuentra ya en el lugar que se merece

Existen evidencias suficientes para poder afirmar que la Formación Profesional (FP) en España ha logrado avances significativos en reconocimiento, imagen y prestigio social en la última década. Una muestra de ello es el incremento de matrículas en los últimos diez años que ha pasado de 487.000 alumnos en el curso 2007-2008 a 862.000 en el actual curso escolar 2019-2020.  

Así lo ha recogido Datos y Cifras, una publicación del Ministerio de Educación y Formación Profesional referida al curso escolar 2019-2020. Esa tendencia al alza se mantiene en el actual año académico con respecto al 2018-2019. El número de estudiantes ha crecido un 2,8% lo que equivale a un aumento de 23.000 alumnos. En ese mismo sentido se posiciona el informe Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2019, referido a España. El número de personas que estudian FP en nuestro país ha aumentado un 77% en los últimos diez años.

Según he podido leer en publicaciones de expertos de reconocido prestigio en el ámbito de la educación y formación profesional, el aumento del alumnado de FP se ha producido gracias a la confluencia de algunos factores relevantes. Tal vez el más importante sea el referido a los nuevos requerimientos de las empresas que necesitan profesionales cualificados en competencias muy diversas. Esos perfiles los proporcionan los estudios de FP a través de alguno de los más de 150 ciclos formativos de grado medio y grado superior que componen la oferta formativa de las 26 familias profesionales que conforman esta etapa educativa, bien en régimen presencial, o a distancia, en la modalidad a jornada completa, parcial o modular.

Sin ánimo de ser exhaustivo, y reconociendo los apoyos que los estudios de Formación Profesional han recibido, y siguen recibiendo, de las administraciones y organismos públicos, sean locales, nacionales e internacionales; de los agentes económicos y sociales y de otras entidades y  organizaciones representativas de los más diversos colectivos, es de justicia mencionar los esfuerzos realizados por los servicios de orientación escolar y profesional de los centros educativos de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

Además, los centros de FP no han escatimado esfuerzos en materia de información y de orientación, también, sobre esta etapa educativa para dar a conocer a la ciudadanía las características de los estudios de Formación Profesional así como su aportación al desarrollo personal y a la empleabilidad de las personas.

Siendo importante esta tarea, el principal objetivo planteado por los departamentos de orientación y de comunicación de los centros escolares consiste en esclarecer las posibilidades personales de cada alumno potencial, despertar su talento innato, reforzar la identificación de las alternativas formativas y profesionales de los candidatos a cursar estudios de Formación Profesional y facilitar, de esa manera, la elección de la opción formativa y el subsiguiente acceso a la profesión que más les interese.

Los notables avances conseguidos en España en materia de reconocimiento, imagen y prestigio social de la Formación Profesional son, en buena medida, una consecuencia de los permanentes apoyos institucionales, de los buenos resultados de empleabilidad de los graduados y del trabajo previo realizado en materia de orientación personal, educativa y profesional por los centros educativos.

Por otro lado, las empresas son cada día más conscientes de la importancia de los estudios de Formación Profesional para implementar valores, desarrollar capacidades y cualificar profesionales en competencias que demanda el mercado de trabajo actual y en un futuro inmediato. Prueba de ello es el alto porcentaje de contrataciones de profesionales que se producen a diario con una titulación de Grado Medio o Grado Superior.

Además, algunos factores que han influido en la construcción de una imagen positiva y de un relevante reconocimiento y prestigio social de la FP son, entre otros:

  • la creciente oferta laboral de técnicos de grado medio y de grado superior frente a la de titulados universitarios,
  • la positiva incidencia de la sobresaliente cualificación de los titulados de FP demostrada durante la realización de las prácticas correspondientes al módulo Formación en Centros de Trabajo (FCT),
  • la actualización didáctica y tecnológica del profesorado,
  • la renovación de las aulas con dotaciones y equipamientos actualizados,
  • la participación del alumnado en el programa europeo Erasmus+ facilitador de una valiosa experiencia personal pluridimensional,
  • la mejora continua basada en sistemas de aseguramiento de la calidad implantados en los centros,…

Todos los actores que intervenimos en el entorno de una Formación Profesional de calidad -poderes públicos, agentes económicos y sociales, comunidad educativa-, desde la publicación de la Ley Orgánica General de Ordenamiento del Sistema Educativo (LOGSE), de 1.990, y de las sucesivas posteriores leyes educativas, hemos luchado sin descanso por erradicar el estigma propiciado veinte años antes por la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa que clasificaba al alumnado en dos grupos: “los que valen y los que no valen”; “los buenos y los malos”.

Sinceramente creo que, en gran medida, lo hemos conseguido. Hoy la Formación Profesional ha superado aquel desgraciado planteamiento. El viejo concepto de acreditación de una formación de segunda categoría ha sido sustituido por otro caracterizado por el logro y certificación de competencias profesionales y por la especificidad referida a una profesión concreta. Eso sí, han tenido que pasar ¡30 años! y, para ser sincero, yo creo que aún queda alguna reminiscencia cultural de aquella desafortunada decisión legislativa que es preciso erradicar definitivamente.

El daño educativo y emocional causado por aquella discriminación del alumnado se subsanó en 1990 parcialmente, veinte años más tarde, con la publicación de la LOGSE. Hasta entonces, y durante aquel largo período de dos décadas, se consolidó la cultura de “buenos” y “malos” de la que todavía hoy no nos hemos liberado totalmente. Durante todo ese tiempo, al finalizar la denominada Educación General Básica (EGB), los alumnos más aptos, los que aprobaban con buenas notas, los “buenos”, eran dirigidos hacia los estudios de Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP); los menos aptos, (los “malos”), los que no obtenían el título de Graduado Escolar, pasaban a cursar estudios de Formación Profesional de Primer Grado (FP I), lo mismo que aquellos que lo conseguían “por los pelos”.

La LOGSE acabó con esa clasificación de buenos y malos. La Educación Secundaria Obligatoria (ESO) sustituye y amplía en dos años el tramo de enseñanza obligatoria hasta los 16 años que la Ley 14/1970, de 4 de agosto fijaba en los 14 años, coincidiendo con la finalización de los estudios de EGB. Y lo que es más importante y trascendente: el acceso a la Formación Profesional de Grado Medio y/o al Bachillerato exige poseer el título de la ESO. La LOGSE puso fin a VEINTE AÑOS de clasificación de alumnos en “buenos y malos”; en “los que valen y los que no valen”. Con la LOGSE nace un nuevo modelo de FP tan digno como los estudios alternativos de bachillerato, dejando definitivamente al lado el desdichado criterio de subsidiariedad.

Con el fin de no extenderme excesivamente en esta entrada dejaré para otra posterior la foto finish sobre el origen y evolución de la Formación Profesional vista desde la perspectiva de las distintas leyes educativas, publicadas a partir de la Ley 14/1970, de 4 de agosto. Concluyo esta reflexión con unos bullet points que considero aportan luz para entender la realidad actual y el valor añadido de la FP en Cantabria y en España.

  1. Duración del plan de estudios de FP. Los títulos de Grado Medio y de Grado Superior tienen una duración de DOS años. Los primeros, exactamente el mismo tiempo que los estudios conducentes al título de bachiller. Los segundos, justamente la mitad que los conducentes a un título universitario de Grado.
  2. Formación práctica por competencias. La FP es una etapa educativa que destaca por la estrecha relación entre la teoría y la práctica, reforzada mediante el módulo profesional de Formación en Centros de Trabajo  (FCT) cuyo principal objetivo consiste en perfeccionar los resultados de aprendizaje del alumnado en un entorno real de trabajo y mostrar a los empresarios su cualificación acorde a las exigencias de los perfiles profesionales más demandados.
  3. Rápida inserción laboral. Los datos facilitados por el INE, y otros organismos públicos y de reconocido prestigio, coinciden en señalar que la Formación Profesional es la ruta más rápida y eficaz para acceder al mercado de trabajo. Los titulados en FP son los técnicos que mejor se adaptan a los exigentes cambios producidos por la evolución del sistema productivo y por el crecimiento económico.
  4. Identificación de la FP como una opción educativa alternativa. En ningún caso subsidiaria del bachillerato y de la universidad.
  5. Reconocimiento, imagen y prestigio social de los titulados de FP. A día de hoy, la Formación Profesional se ha convertido en la estrella del sistema educativo. ¡se acabaron los prejuicios! La FP es un valor en alza. Cuenta con la misma estima e importancia que una carrera universitaria y su reconocimiento académico, imagen y prestigio social es, simplemente, diferente.

Finalizo, ahora sí, señalando que la Formación Profesional se enfrenta a muchos retos. El camino por recorrer está lleno de obstáculos que deberán ser librados con imaginación, esfuerzo y determinación. El terreno es sinuoso, valga el símil ciclista que utiliza con frecuencia el legendario Perico Delgado en sus comentarios sobre ese deporte. Sin embargo, como he afirmado en otras ocasiones, yo sostengo que la Formación Profesional proporciona a los jóvenes una llave maestra para abrir la puerta del mercado de trabajo.

Enlaces a organismos, programas e instituciones europeas y españolas

  1. Unión Europea
  2. Parlamento Europeo
  3. Comisión Europea
  4. Consejo Europeo
  5. Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (CEDEFOP)
  6. Ministerio de Educación y Formación Profesional
  7. TodoFP
  8. Consejería de Educación, Formación Profesional y Turismo
  9. Servicio Cántabro de Empleo (EMCAN)
  10. Erasmus +
  11. Europa 2020
  12. Horizon 2020
  13. Estrategia Europa 2020
  14. Estrategia Educación y Formación 2020
  15. Estrategia Rethinking Education
  16. Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER)
  17. UNA NUEVA AGENDA DE CAPACIDADES PARA EUROPA (COMISIÓN EUROPEA)
  18. Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
  19. Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2019. Informe español.
  20. Datos y cifras del curso escolar 2019/2020
  21. RUMBO AL FUTURO (CEDEFOP)
  22. Portal Europeo de la Movilidad Profesional (EURES)
  23. IV Semana Europea de la Formación Profesional.
  24. Semana Europea de la Juventud 2019
  25. Día de Europa 2019
  26. Presentación Libro Blanco de los Empresarios Españoles “La educación importa”
  27. Acuerdo por la Educación en Cantabria

Enlaces a ceremonias, celebraciones y otros eventos de interés

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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