No digas no puedo, si aún no lo has intentado

Maite Muñiz me habló de María Fernández Barcenilla y, desde el principio de nuestra charla, me pareció estar escuchando una historia interesante de tenacidad y superación personal

 

maria-fernandez-barcenillaQuise conocer a Mery, así la llaman sus familiares y amigos. Para ello, indiqué a Maite que me gustaría mantener una conversación con esta estudiante de Gestión Comercial y Marketing para conocerla personalmente, tratar sobre su evolución académica y ofrecerla, formalmente, todas las oportunidades que Decroly brinda a su alumnado.

 

Ya en mi despacho, la reunión con Mery se desarrolló con mucha naturalidad y cordialidad. Me encontré con una persona madura y responsable, comprometida con su entorno familiar y con su desarrollo personal, a través de la opción académica elegida en Decroly. Hablamos del sistema educativo, en general; de sus debilidades y fortalezas; de los mecanismos que permiten reorientar el aprendizaje a través de una serie de opciones relevantes, a veces desconocidas por la ciudadanía. Solicité a Mery, asimismo, su autorización para publicar en Decroly Digital su experiencia educativa y aceptó sin reparo alguno.

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Pronto la conversación se dirigió hacia el itinerario formativo seguido por Mery. Aprecié  en ella soltura comunicativa y una desarrollada capacidad deeso expresión. Mery, extrovertida y con fluidez verbal me desgranó con soltura su periplo por el sistema educativo, con especial énfasis en su andadura por la formación profesional inicial que comenzara hace cinco años. Con el fin de ser muy objetivo y preciso solicité a Mery que me enviara unas notas con el cronograma de su trayectoria, desde que comenzó sus estudios de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Lo hizo muy diligentemente, lo cual aprecio y agradezco.

 

Mery inició sus estudios de 3º de la ESO en IES José María de Pereda en 2001. Durante esa etapa, me dice Mery en su escrito, tuvo muchas dificultades. En aquella época confiesa que carecía de interés alguno, se encontraba muy desorientada y no era buena estudiante. Repitió 3º y, también, 4º y “aún no sé si por inmadurez o rebeldía, el caso es que dejé pasar esa oportunidad”. Posteriormente, en 2.005, Mery se matriculó en la Escuela de Adultos de Santander con la intención de obtener el título de Educación Secundaria Obligatoria. Pero, de nuevo, se encontró en una situación difícil, originada por el agobio que la supuso un modelo poco coherente, en su opinión, que la disgustaba y desmotivaba. Me cuenta en su escrito la paradoja de tener programado en su horario de clase, matemáticas de 3º y de 4º, por la mañana y la misma materia de 2º curso, por la tarde. Esa situación la causó un agobio insuperable que la forzó a desistir del intento.

 

perseveranciaPero Mery no arrojó la toalla. La derrota de una persona llega solamente si se pierde su entusiasmo. Pero, en mi opinión, Mery encaró su futuro dando muestras de superación de todas cuantas adversidades se ha encontrado en unos momentos concretos de su vida de estudiante. Ella, tanto como la que más, ha hecho gala, quizá sin saberlo, de aquel proverbio ruso asociado a la superación personal: caer está permitido pero levantarse es obligatorio.

 

Así, en 2006, Mery descubrió la existencia de los programas de Garantía Social. Cursó Auxiliar Dependiente de Comercio en la Escuela Técnico Profesional “Hernán Cortés” donde, algunos años antes, su madre había estudiadogarantia-social formación profesional de primer y segundo grado. A partir de ese momento la vida de Mery presenta un giro de 360º. A continuación incorporo, literalmente, algunos de sus comentarios.

 

“Este curso me resultó bastante sencillo, las asignaturas eran muy entretenidas (ya no era lo mismo que estudiar historia, o geografía) aunque también me encontré con dos materias básicas, de las que tanto había renegado, lengua y matemáticas. Pero con unos buenos profesores, que se preocuparon por mí y me ayudaron, conseguí aprobarlas sin problema y logré fácilmente una nota media de 7. ¡Ya había conseguido mi primer título!

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A continuación, me presenté a la prueba de acceso a grado medio; la aprobé; no me resultó nada complicada y comencé a plantearme continuar mis estudios. Cambiaron mis expectativas. Había asignaturas que me gustaban mucho más, en las que podía enfocar mi futuro. Empecé a tener ambiciones, y descubrí  opciones, trabajos, que me suscitaban un gran interés.

 

tienda-de-ropaEl año siguiente seguí por la misma rama, ahora me esperaba el Grado medio de Comercio. Me resultó un poco más complicado que el anterior pero, aunque dejé dos asignaturas, no me desanimé y el año siguiente (2008) lo intenté de nuevo. Ese año estaba “chupao”. Dos asignaturas una hora al día de cada y, además, muy entretenidas, donde había concursos de escaparates, (el cual gané) rotulación, excursiones, cine… y con mi tiempo libre me planteé buscar alguna cosa para hacer por la tarde. Empecé a trabajar, en una tienda de ropa por las tardes durante unos meses, y aproveché para sacarme también el carnet de conducir.

 

Ese año lo aprobé sin problemas (con un 6.5 de nota) y el siguiente curso me esperaba la FCT. Estuve en otra tienda de ropa, con unas chicas estupendas y después de cumplir mis 440 horas, me ofrecieron quedarme a trabajar allí durante unos meses más. Me volvieron a llamar cuando necesitaron a alguien para época de rebajas… ese año conseguí otro título y un trabajo.

 

En el 2010 decidí hacer la prueba de acceso a grado superior, e investigué donde podía realizarla. Me decanté por el CEPA, (La escuela de adultos). Aunque fue una temporada un poco angustiosa, con mucho estrés y dificultades.

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Me comentaron  que, también, me podía presentar a la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años, (jamás me lo había planteado, pero era otra oportunidad), cumplía los requisitos, tenía el temario y las pautas a seguir. Así que me presenté y, aunque no creía estar preparada, lo intenté, ya que era una oportunidad más. Pero, por la dificultad que tenía, no conseguí aprobarla. Sin embargo, no me ha quitado las ganas de volver a intentarlo este año.

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Pocos meses después me presenté a la prueba de acceso a grado superior. Primero la realice en Bilbao (que  decían que era más fácil); estaba nerviosísima; el formacion-orientacion-empleobullicio de la gente; el temario era diferente; el lugar; la mala organización que tenían los profesores…  ¡no hubo suerte! Pero no me rendí.

 

La siguiente era en Cantabria, para la cual me había preparado un año entero. Estaba confiada, optimista, y tranquila, realicé el examen, y unos días después me dieron las notas….

 

Antes de conseguir las notas de Cantabria, también me fui a Asturias,  a realizar el examen, me pareció muchísimo más fácil que el de Cantabria, así que no dudé en que ese estaba aprobado. Pero, cuando llegue a Santander, la misma tarde de ese examen, mis notas ya estaban publicadas, introduje el DNI… y ahí estaba… ¡Un 6.15 de media! No me lo podía creer… ¡Un año entero para aprobar un examen! No podía pensar en que ya estaba superado. A veces dudé en poder aprobarlo, pero lo conseguí.

 

Después de un verano intenso, sin preocupaciones, con mi certificado de haber   aprobado, tenía que elegir, y ¿que estudiaría este año? Me decanté por el Grado Superior de Gestión Comercial y Marketing (CGM), en Decroly. Estoy contenta y muy cómoda, espero que pueda perseverancia-iisuperarlo sin problemas y realizar las prácticas en una empresa donde tenga alguna salida.

 

Como podéis ver, no me he desanimado en este tramo de mi vida. He tardado más tiempo de lo normal, pero estoy contenta, he encontrado mi camino. Ahora sé dónde quiero enfocar mi futuro y espero que, en Decroly, pueda conseguirlo.”

 

Me gustaría concluir este post, editado gracias a la generosidad de María Fernández que me ha permitido publicar su experiencia vital, con unas frases de optimismo y de estímulo para todos los estudiantes de Decroly. En primer lugar, mi más sincero reconocimiento a Mery por su perseverancia hasta lograr las metas que se había fijado. Una trayectoria ejemplar que demuestra que querer es poder. En segundo lugar, sintetizo en una frase alentadora mi pensamiento en esta época de crisis que nos aturde: los optimistas encontramos oportunidades en las situaciones más adversas. Por el contrario, el pesimista solo ve las dificultades cuando se enfrenta ante una oportunidad. Yo, me quedo con la primera opción.

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