Educación del siglo XXI

Hablar de educación y formación desata pasiones, algunas veces incontroladas. El disenso en materia educativa forma parte de los déficit de muchos responsables políticos y de buena parte de los líderes de las entidades más representativas, sean patronales, sindicales, institucionales y/o asociativas que, lejos de poner en valor los muchos aspectos positivos que les unen, se empeñan en visualizar los pocos matices que les separan.

Por razones obvias, profesionales y de edad, he participado en el entorno educativo activamente, en muchas ocasiones, y he visto “los toros desde la barrera”, en otras,FJM desde noviembre de 1975, fecha en que los españoles iniciamos un proceso de cambio consagrado tres años más tarde en la Constitución Española de 1978. El consenso político y social hizo posible aquel logro que, sin embargo, en materia educativa, se fue diluyendo paulatinamente a medida que las fuerzas políticas de uno y otro signo se hacían con el Gobierno de España.

Dando un salto en el tiempo, el Estatuto de Autonomía para Cantabria aprobado por la Ley Orgánica 8/1981, de 30 de diciembre, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 11 de enero de 1982, propició la transferencia de la educación a nuestra comunidad autónoma y el escenario anteriormente señalado se trasladó, también, al ámbito regional. Lamentablemente, esta es la realidad actual. Cantabria muestra la imagen educativa de cada Gobierno de turno y asiste perpleja a la incapacidad de los partidos políticos para alcanzar acuerdos que eviten las cotidianas turbulencias que unos y otros provocan en el sector.  

Sin embargo, a pesar de esa debilidad sociopolítica, nuestra región debe sentirse orgullosa de algunas fortalezas educativas que se han erigido en referentes para el resto de territorios de España en los últimos años. Ello ha sido posible gracias al marco normativo propiciado por la Administración estatal y autonómica y al esfuerzo, determinación y compromiso de todos los cántabros, discrepantes o no, en favor de una educación de calidad para todos nuestros ciudadanos.

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Llegado este punto me parece justo expresar, en primer lugar, un reconocimiento tácito a la creciente y sostenida implicación de las familias en la tarea educativa, como primeros responsables de la educación y formación de sus hijos. En segundo lugar, manifestar una gratitud a otros actores de las comunidades educativas de los centros, independientemente de su titularidad, que hacen posible el abordaje de la renovación pedagógica y los cambios metodológicos y educativos que acercan a los escolares a las demandas de la sociedad del siglo XXI y de las expectativas de una buena parte de los “millennials” y “postmillennials” que pueblan las aulas de los centros escolares.

Cantabria lidera la consecución de logros señalados por organismos internacionales para el año 2020, por ejemplo. Es el caso de la reducción de la Tasa de Abandono Escolar Temprano entre los españoles de 18 a 24 años. Fijado el objetivo del 15% en la Agenda 2020 de la Unión Europea (UE), Cantabria se sitúa hoy en el 9,7%. El dato es incuestionable y, además, la cifra se sitúa en un ámbito manifiestamente inferior a la media comunitaria.

Conciliador por naturaleza, siento un orgullo noble y sincero de aquello en lo que sobresalimos. En el escenario educativo que nos ocupa, Cantabria sirve de espejo en el que se miran otras comunidades. La implantación del bilingüismo, sea en inglés, francés o alemán, desde las edades más tempranas en educación infantil y continuando en Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, representa un avance cualitativo del sistema educativo cántabro de gran magnitud y trascendencia.

Otras áreas educativas lideradas por Cantabria, y referente en el conjunto de las regiones españolas, merecen ser citadas expresamente. Es el caso de la2 20140509_131812 incorporación del emprendimiento y la cultura emprendedora en todos los niveles educativos. Las múltiples actividades que realizan los centros en forma de jornadas,  talleres, concursos y otros formatos no pasan desapercibidas por la sociedad, muy particularmente por los empresarios de la región.

La participación en proyectos europeos, sea en programas de movilidad de alumnos y profesores, sea en Asociaciones Estratégicas auspiciadas por el extinto Programa de Aprendizaje Permanente (PAP) 2007-2013 o por el actual Erasmus + 2014-2020, sitúa a Cantabria en la vanguardia de la dimensión internacional de la educación y de la formación.

La progresiva implantación de la Formación Profesional Dual y A Distancia proporcionan alternativas plurales y diversas en beneficio de los usuarios y de la conciliación de su vida personal y profesional, en todo caso. Ambas modalidades y formatos han multiplicado su número de alumnos en los últimos años. Eso sí, en el establecimiento y desarrollo de la FP Dual han participado los centros públicos y privados. En la FP A Distancia, sin embargo, la oferta se ha concentrado exclusivamente en centros de la Administración a la espera de la aprobación y financiación, mediante el oportuno concierto educativo por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, de otros proyectos presentados por entidades privadas.

Finalmente, permítaseme afirmar que la Asociación Regional de Centros de Enseñanza Privada de Cantabria (CECE Cantabria) que presido forma parte del conjunto de actores del sistema educativo regional, igual que los centros asociados que la conforman. Su compromiso con Cantabria y su espíritu colaborativo con las administraciones públicas puedo calificarlo de leal e inquebrantable. A los hechos me remito.

Los centros asociados a CECE Cantabria participamos en el sistema educativo como proveedores de educación y formación en los niveles de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional y hacemos propios todos los planes, programas y proyectos que impulsa la Consejería de Educación, Cultura y Deporte. Todos juntos podemos y queremos contribuir a la implementación y sostenimiento de un modelo educativo de calidad, eficaz y eficiente que facilite el éxito personal de todos y cada uno de los cántabros ante el reto y los desafíos a los que se enfrentan en la sociedad global, competitiva, plural, multicultural y plurilingüista de este siglo XXI.

Fco. Javier Muñiz Bárcena

Presidente de CECE Cantabria

Publicado en El Diario Montañés el viernes 24/04/2015

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