Once upon a time…

Cuando a la edad de 27 años me embarqué en la aventura de fundar Decroly ya rondaba por mi cabeza la idea de un proyecto educativo en el que cupiera el más amplio espectro de jóvenes, independientemente de su procedencia por razón de nacimiento, situación económica y social, género, contexto académico de partida…; aquellos primeros pasos dados en 1978 con vehemencia y pasión serían el cimiento de la construcción de un proyecto pedagógico que hoy perdura, en el que siempre ha estado presente el pensamiento del pedagogo belga Ovide Decroly y de otros ilustres maestros del siglo XX

fjm v1El centro de Formación Profesional Decroly surgió gracias a los valores que siempre me inculcaron mis maestros y profesores, especialmente Dª María Torner en la escuela unitaria de mi pueblo, Mompía. Dª María, con su ejemplo, suscitó en aquel niño de los años 50´del pasado siglo XX la pasión por el binomio aprender-enseñar; por aspirar a un futuro mejor, alejado de la rutina de las labores del campo, en cuyo entorno crecí hasta que, propiciado por la siempre recordada maestra, me trasladé a Santander para iniciar los estudios de bachillerato.

Pero, quizá, la influencia más determinante de Dª María –y de muchos otros extraordinarios profesores que ayudaron a encontrar la senda de mi camino posteriormente- sea haber suscitado en mí una vocación que paulatinamente se tradujo en optar por una profesión tan apasionante en la que he permanecido implicado los últimos cuarenta años, mejor dicho, toda mi vida profesional.

Estos antecedentes personales permiten comprender 8 maria tornermejor mi decisión por elegir la ruta del magisterio como medio de desarrollo personal y profesional. Así, durante  todos estos años, enarbolando la bandera del ilustre pedagogo belga, sintetizada en su lema: “Escuela para la vida, por la vida”, en consonancia con la corriente pedagógica que promovieron los denominados “padres” de la escuela nueva, he impulsado un proyecto educativo desde Decroly muy arraigado a un espíritu fuertemente asentado en sólidos principiosen los que el foco se orienta hacia la figura del alumno.

Alguno de vosotros –Miguel Ángel, Merche, Adela, Gerardo, Maite, Begoña,…- leerá la partitura de esta música con un cierto grado de nostalgia.javier2 ¡Qué tiempos más apasionantes! Qué derroche de energía, de ilusión y de trabajo cooperativo brotaba cada día de aquellos primeros profesores, pioneros en tantas y tantas actuaciones. Fruto de esa realidad recibimos en Decroly centenares, sino miles, de jóvenes que confiaron su educación en unos noveles profesionales, prácticamente desconocidos, que aspiraban a ocupar un lugar destacado en el escenario educativo de Cantabria, en el ámbito de la Formación Profesional.

Han ido pasando el tiempo –treinta y seis años desde aquel julio del 1978-. Es curioso, como si de una foto finish se tratara, hoy veo a Decroly con los mismos ojos de entonces. No ha cambiado lo esencial: su carácter propio (ideario), plasmado en el espíritu de los sucesivos proyectos pedagógicos construidos cada año con las propuestas de mejora de todos cuantos trabajamos en el este centro. Pero ha cambiado el perfil del alumnado, promoción tras promoción, casi sin darnos cuenta. Hemos cambiado nosotros, los veteranos, adaptándonos a las exigencias legales de una normativa que, en no pocos ocasiones, nos ha desconcertado. La sociedad, en su conjunto, ha experimentado transformaciones sin precedentes, consecuencia de los avances científicos y tecnológicos, particularmente con la irrupción de internet y de las redes sociales. Pero siempre, el foco de la acción educativa de Decroly ha permanecido dirigido hacia las personas de nuestro alumnado, principalmente.

Con este repaso emotivo de los orígenes y evolución de Decroly me sitúo en este curso escolar 2013-115-32014 y quiero dar unas pinceladas en esta presentación de Mi crónica 115 a la realidad en la que se desenvuelve toda la comunidad educativa decroliana. Diecisiete programas y ciclos formativos; alumnos de dieciséis nacionalidades; el bilingüismo implantado en Grado Superior; convenios institucionales que permiten la movilidad de alumnos y profesores por distintos países de la Unión Europea; participación en toda suerte de  proyectos europeos; vínculos con entidades para facilitar acreditaciones en el ámbito de los idiomas –Trinity College London-; centro de referencia para el Plan de Fomento del Espíritu Emprendedor;… en suma, Decroly un centro pionero y vanguardista que aspira a mantenerse en la élite de los proveedores de Formación Profesional.

Hemos hecho camino al andar, esa es una de nuestras máximas. La interiorización de los permanentes cambios educativos ha sido una de la claves del carácter propio de este centro. Decroly atesora una cultura corporativa en la que sobresalen rasgos absolutamente loables relacionados con la equidad, multiculturalidad, igualdad de oportunidades, emprendimiento, innovación, aprendizaje de idiomas,…

Las huellas del tiempo adornan mi rostro y fortalecen la ilusión que mantengo viva desde los orígenes de Decroly, a pesar de los obstáculos cotidianos que libro cada día. Soy un hombre feliz profesionalmente hablando. Quiero expresar ese sentimiento desde la sinceridad y la solemnidad que estas palabras encarnan. También, porque todas cuantas personas eligieron, como yo, esta maravillosa profesión, y trabajan en Decroly, han contribuido de forma y manera determinante a esa felicidad profesional que siento necesidad en divulgar y agradecer.

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Pero soy consciente, a la vez, que la vida no concede tregua alguna. Por nuestras obran nos conocerán. Sí, por las pasadas; también por las presentes y por las futuras. Las personas pasamos, las entidades permanecen. Decroly no puede permitirse el lujo de pensar en pasado, ni siquiera en presente. Por ello, hasta el último día de mi vida profesional he adquirido un compromiso irrenunciable e ineludible cual es trabajar por alcanzar las metas más altas posibles de esta institución que ha sido una parte esencial de mi vida. En esa misión cuento con todos los profesionales docentes y no docentes de Decroly. Todos juntos lograremos forjar una senda por la que transiten nuestros actuales y futuros alumnos hacia la meta del éxito y la felicidad.

Cierro esta introducción a Mi crónica 115 con un deseo a corto plazo: participar en igualdad con el resto de proveedores de Formación Profesional en todos los regímenes y modalidades que el sistema prevé. Para ese reto, como dice el lema de la “Movilización Educativa”  del filósofo José Antonio Marina “Para educar a un niño, hace falta la tribu entera”.

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