Visita oficial a España del Secretario General de la OCDE (y II)

Este post complementa el publicado el martes 26 de marzo y se enmarca dentro de los textos publicados en inglés y en castellano por personalidades representativas de entidades e instituciones de reconocido prestigio a nivel mundial

Llega a mis manos, asimismo, por indicación de mi hija Tracy. Inmediatamente se lo trasladé a Ana Cabello quien valoró inicialmente el potencial interés de sus alumnos porFJM 005 este documento. Ana es la profesora titular este año del módulo Proceso Integral de la Información Comercial de primer curso del ciclo formativo de Grado Superior de Administración y Finanzas (AyF) que imparte Decroly en inglés este año académico, erigiéndose en pionero de la provisión de estudios de FP Inicial en formato bilingüe.

Según me indica la profesora decroliana, el contenido de estas conferencias, publicado en ambas lenguas -inglés y castellano- encajan perfectamente dentro del currículo del módulo que tiene asignado en primero de AyF. Al mismo tiempo, Ana Cabello valora positivamente estos materiales complementarios por que enriquecen académicamente a sus alumnos además de añadir valor estimulando la consolidación y perfeccionamiento de las habilidades comunicativas de sus alumnos en comprensión y expresión oral y escrita en lengua inglesa.

En esta ocasión la conferencia se enmarca dentro de un ciclo organizado por el Club Siglo XXI. El Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, disertó ante una cualificada y distinguida audiencia sobre el tema:La Economía Española en el Contexto Global y Europeo: Análisis y Recomendaciones desde la OCDE.

Gracias, Tracy, por tu ayuda y colaboración en nombre de toda la “familia” decroliana y, por favor, esperamos una próxima entrega, si así lo consideras oportuno.

 

La Economía Española en el Contexto Global y Europeo: Análisis y Recomendaciones desde la OCDE

 

Intervención de Angel Gurría, Secretario General OCDE 

 

Madrid, 29 Noviembre 2012 

 

(Versión para su distribución)

 

Estimado Ministro, Sr. Zaplana, Señoras y Señores:

 

Es un placer participar en este ciclo organizado por el Club Siglo XXI sobre cómo salir de la crisis, y compartir con ustedes nuestro análisis y recomendaciones desde la OCDE. Como saben, esta mañana tuvimos ocasión de presentar con el Ministro de Guindos nuestro informe económico sobre España que, además de analizar la situación económica, aborda en profundidad tres temas de especial relevancia para el país: el sistema bancario, la consolidación fiscal  y el desempleo, especialmente entre los jóvenes.

 

Antes de entrar de lleno en el caso español, estoy seguro de que encontrarán de interés que les presente algunas pinceladas sobre nuestro análisis de la situación económica global y de la eurozona en particular, dado que anteayer presentamos en París nuestras perspectivas actualizadas para los países OCDE y las principales economías emergentes.

 

Perspectivas Económicas Globales

 

Lamentablemente, las perspectivas económicas globales se han deteriorado desde nuestro anterior Outlook de finales de mayo. El crecimiento se ha desacelerado, sumiendo a la eurozona en recesión y afectando incluso a los emergentes. Proyectamos una débil recuperación para  la economía global en los próximos años, con ritmos desiguales:

 

  • Europa no saldrá de la recesión hasta bien entrado el 2013: estimamos una caída del PIB del -0.4% en 2012 y del -0.1% en 2013, y el retorno a un crecimiento moderado alrededor del 1.3% del PIB in 2014.
  • El dinamismo será mayor en Estados Unidos (por encima del 2% en 2012 y 2013, y cercano al 3% en 2014) y Japón, pero todavía por debajo del potencial.
  • Por último, las economías emergentes se recuperarán más rápidamente, pero sin alcanzar las tasas de la pasada década. Este mayor ritmo de recuperación se debe no sólo al dinamismo de esas economías, sino también al mayor margen de maniobra macroeconómica del que disponen.

No obstante, en nuestro Outlook destacamos que aún persisten importantes riesgos que podrían derivar en lo que llamamos “downside scenario”—esto es, un panorama incluso peor:

 

  • El principal de estos riesgos radica en la no resolución de los problemas de la eurozona, a la que me referiré en más detalle en un momento.
  • El llamado precipicio fiscal también podría sumir en recesión a la economía norteamericana, de no ser resuelto.
  • Los elevados niveles de desempleo en las economías avanzadas podrían minar aún más la confianza y redundar en una mayor desaceleración.
  • La transición de los emergentes hacia un modelo basado en la demanda interna tampoco estará exenta de obstáculos, que bien podrían frenar el ritmo de crecimiento de estas locomotoras de la economía global.
  • Y por último, la inestabilidad geopolítica que observamos entraña importantes riesgos para el comercio global y las cadenas de suministro. En especial, la situación en Oriente Medio puede tener un efecto al alza en el precio del crudo—ya de por sí elevado—que obstaculizaría la recuperación.

No obstante, permítanme decirles que vemos también margen de esperanza. Si la Casa Blanca y el Capitolio se ponen de acuerdo para evitar el precipicio fiscal—como parece probable—y lo hacen en el marco de un programa más amplio de sostenibilidad de las fianzas públicas, se generará confianza y la reactivación de la demanda podría ser mayor de lo esperado. De hecho, hay ya algunos signos de que el proceso de desapalancamiento de  los hogares norteamericanos podría estar más avanzado de lo que creíamos.

 

La euro zona, principal campo de batalla

 

Centrándome en la eurozona, desde la OCDE creemos que lo que ocurra en las próximas semanas y meses será fundamental no sólo para el futuro de la economía española—íntimamente ligada a Europa a través del euro y el mercado común—sino para la economía mundial. La desaceleración global podría prolongarse si en Europa no se alcanzan acuerdos y no se toman medidas firmes, en especial en materia de unión bancaria y resolución del problema de la deuda soberana.

 

Más allá de la rápida puesta en marcha de las medidas ya acordadas y del avance en las propuestas hechas por el Presidente del Consejo, la zona euro tiene que corregir sus desequilibrios internos. Pese a que el balance por cuenta corriente viene mostrando una cierta convergencia desde el inicio de la crisis, esta corrección podría ser más nominal que real, consecuencia del ajuste en la demanda en los países más golpeados.

 

La corrección estructural de estos desequilibrios pasa por la mejora de la competitividad, especialmente en aquellos países en los que ésta se ha estancado. Si bien el crecimiento medio de la productividad en la eurozona durante la última década ha sido inferior al 1% anual—por debajo del promedio de la OCDE, Japón y Estados Unidos—esta cifra enmascara importantes diferencias que se hallan en la raíz de los desequilibrios comerciales y de cuenta corriente acumulados en la eurozona desde su creación, y que son clave para entender la crisis actual.

 

Desde la OCDE estimamos que el crecimiento de la productividad laboral de la eurozona  será bajo, aumentando un 1.6%  anual de aquí a 2025—un desempeño próximo al promedio registrado en las dos últimas décadas. Esto tiene importantes implicaciones para el potencial de crecimiento de los países europeos, pues debido al envejecimiento de la población el incremento de productividad es primordial para compensar la disminución de la población en edad de trabajar.

 

A mediano plazo, esto conducirá a la desaceleración del crecimiento del PIB potencial en comparación con las décadas anteriores a menos que la productividad aumente más rápidamente. Y es así como llegamos a proyecciones a largo plazo como las que presentamos hace unas semanas, con el peso de la zona euro en el PIB mundial bajando del 17% actual al 12% en 2030, y al 9% en 2060.

 

Nuestra principal esperanza es que la respuesta a la crisis sea “Más Europa”, y se siga profundizando sin dilación en la integración comunitaria. También confiamos en que las importantes reformas estructurales que se están introduciendo ayuden a doblar la esquina antes de lo esperado y permitan restaurar la competitividad. Nuestro análisis estima que el efecto positivo de algunas medidas podría comenzar a manifestarse en el corto plazo.

 

Pero para mantener el impulso reformista, los gobiernos europeos deben explicar adecuadamente a la opinión pública por qué se están introduciendo estas reformas y cuál será su beneficio a largo plazo. También es fundamental contener cualquier impacto social adverso en el corto plazo, y en especial un aumento de las desigualdades. En este sentido, medidas como el retraso en la edad de jubilación, la mejora de la eficiencia de los servicios públicos o ciertos ajustes tributarios—que mencionaré a continuación—permiten continuar el esfuerzo de consolidación fiscal al tiempo que se promueve la equidad y el crecimiento.

 

España: prioridades inmediatas

 

La economía española no es ajena a estas dinámicas. De hecho, España es uno de los principales exponentes de la necesidad de “renovarse o morir”. El impacto de la crisis aquí ha sido más pronunciado y persistente que en la mayoría de economías de la OCDE como consecuencia del colapso del sector inmobiliario, el elevado desempleo y el rápido deterioro del déficit público, que ha disparado la deuda en poco tiempo.

 

La perspectiva de una pronta recuperación es remota dado que el proceso de desapalancamiento continúa y sigue lastrando la creación de actividad y de empleo.  Estimamos que la contracción será del -1.3% en 2012 y del -1.4% en 2013, y sólo pasaremos a crecimiento positivo en 2014, con una tasa del 0.5%.

 

Esto quiere decir que muchas de las reformas que se están acometiendo—y las que quedan por hacer—no son una opción, sino una urgente necesidad. Esta mañana junto al Ministro Guindos, hemos presentado las principales recomendaciones de la OCDE para restaurar la confianza, generar crecimiento y crear empleo. Permítanme compartirlas con ustedes.

 

En primer lugar, estimamos urgente atajar lo antes posible las dudas que siguen rodeando a la solidez y solvencia del sistema financiero. Las incertidumbres que pesan sobre el sector bancario están encareciendo la financiación soberana y creando un círculo vicioso con la resolución del problema de la deuda pública. La estabilización del sistema financiero permitirá también que el crédito y la inversión vuelvan a fluir para generar actividad.

 

Nuestras recomendaciones en este terreno llaman a una rápida resolución ordenada de los bancos no viables y a la recapitalización de los bancos viables en situación de necesidad, dotando a la nueva Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) de todo el soporte necesario para sanear los balances de las entidades. También apoyamos que las potenciales pérdidas del sector inmobiliario no las soporte únicamente el contribuyente, así como una reforma de los procedimientos de quiebra.

Y por supuesto, creemos que la solución final del problema en Europa pasa por la introducción de una regulación bancaria a nivel comunitario y la recapitalización directa de los bancos.

 

El segundo aspecto que destacamos en nuestro informe es la restauración de la confianza en la sostenibilidad de las finanzas públicas. Hemos instado al gobierno a aplicar de manera decidida la reforma ya aprobada del marco fiscal, y creemos firmemente que el celo en el cumplimiento de los objetivos de déficit en todos los niveles de la administración manda una señal de confianza a los mercados.

 

No obstante, estimamos que el cumplimiento del objetivo de déficit debe adaptarse a la evolución de los indicadores. Si la actividad se desacelera más de lo esperado, vemos razonable revisar las metas y los tiempos, y permitir que los estabilizadores automáticos operen en el corto plazo.

 

Para evitar mayores recortes del gasto que podrían frenar la recuperación y para proteger el acceso a servicios de sanidad y educación, vemos margen de maniobra por el lado de los ingresos. Creemos que se podría reducir la carga fiscal de los impuestos al trabajo, compensando con subidas en los impuestos indirectos—en especial determinados tipos de IVA—a los bienes inmuebles—gravando la  propiedad más que las transacciones—y aumentando los impuestos medioambientales—cuya recaudación como porcentaje del PIB es todavía muy inferior a la media comunitaria. También se podría aumentar la imposición a los grupos de mayor ingreso.

 

El tercer aspecto que aborda nuestro informe es el déficit estructural del mercado laboral español. La destrucción y escasa creación de empleo es el gran drama social de esta crisis,  y sólo saldremos de ella cuando reduzcamos la alarmante tasa de paro, que como saben afecta ya a uno de cada cuatro españoles en edad de trabajar y a más de la mitad de los jóvenes económicamente activos.

 

Desde la OCDE apoyamos la última reforma laboral porque responde a algunas de las debilidades estructurales más importantes, pero creemos que todavía hay que hacer más hincapié en solucionar, de una vez por todas, los problemas de fondo del mercado laboral español: dualidad, rigidez y falta de acceso de los jóvenes.

 

Para atajar la dualidad y la temporalidad, proponemos una paulatina implantación de un modelo de contrato único, que preserve derechos y garantías al tiempo que flexibilice las condiciones de contratación y despido. También creemos necesario eliminar la extensión legal de los convenios sectoriales cuando no hay acuerdo con los sindicatos, pues inhibe la motivación para alcanzar acuerdos a nivel de empresa.

 

Estas medidas pueden ayudar a dinamizar el mercado laboral en general, pero beneficiarían en especial al empleo juvenil, que es el más afectado por la precariedad, temporalidad y la falta de oportunidades. En este sentido, es importante mejorar la calidad, gestión e incentivos de los servicios públicos de colocación, sobre todo de apoyo en la búsqueda de un primer empleo. También apostamos por mejorar el acceso a la educación post-obligatoria, así como la calidad de la formación profesional (FP) y sus vínculos con el mundo laboral y con la educación secundaria y superior.

 

España: prioridades a más largo plazo

 

Estas medidas que acabo de describir sólo suponen el primer paso. No se trata sólo de salir de la crisis, sino de aprovechar la oportunidad que ésta presenta para superar el modelo económico del pasado. Para ello, hay que implantar las reformas estructurales que permitan modernizar y diversificar el tejido productivo, elevando el potencial de crecimiento y responder a los retos y demandas de la economía global.

 

El gobierno está ejecutando un valiente programa de reformas estructurales que nos ponen en el buen camino, pero que sólo desplegarán todo su potencial de manera gradual. Junto con la profundización de la reforma del mercado laboral, hay que seguir eliminando trabas a la actividad emprendedora y aumentar la competencia en los mercados de productos.

 

Y por supuesto, apostar por la educación, la innovación y el crecimiento verde, que son los principales motores de la economía del mañana. Los estudiantes españoles de 15 años que evaluamos en el informe PISA, por ejemplo, puntúan por debajo de la media de los países de la OCDE, en especial en comprensión lectora. Y muchos investigadores y brillantes universitarios deben abandonar el país ante la falta de empleo y oportunidades.

 

La respuesta pasa por mejorar la calidad de la enseñanza, atrayendo a la docencia a parte de los mejores graduados y actualizando los currículos para formar en las competencias que demanda la realidad laboral. También hay que apostar por sectores que creen mayor valor agregado para el resto de la economía, como industrias verdes y energías renovables en las que España ya es puntera. La inversión en I+D+i y la mejora en la gestión y transferencia de tecnología a lo largo del tejido productivo, además de generar riqueza, permitiría aumentar el índice de  retención de titulados de calidad.

 

Señoras y señores,

 

Permítanme resumir el principal mensaje de esta intervención en una frase: sólo saldremos de la crisis si empezamos a aplicar desde ya las políticas que nos encaminan al modelo económico que queremos para la España del futuro. Desde la OCDE queremos lanzar un mensaje de confianza porque sabemos que se está haciendo lo que había que hacer.

 

Finalmente, habría que poner en perspectiva y y valorar las enormes potencialidades de la economía española: multinacionales líderes; exportaciones en auge; jóvenes bien formados; uno de los principales idiomas del planeta; una marca-país con gran tirón; un sistema social solidario y cohesionado; y, en conjunto, una de las historias de desarrollo socio-económico y político más exitosas del último cuarto de siglo.

 

Ésa es nuestra plataforma de despegue. El futuro inmediato será difícil, pero si se persevera en el proceso de reformas estaremos avanzando hacia un crecimiento sostenido en el mediano y largo plazo.

 

La OCDE cree en España y está al servicio de España. Cuenten con nosotros.

 

Muchas gracias.

 

The Spanish Economy in the Global and European Context: Analysis and Recommendations from the OECD

 

Remarks by Angel Gurría, Secretary-General OECD

 

Madrid, 29 November 2012 

 

(As prepared for delivery)

 

Dear Minister, Sr Zaplana, Ladies and Gentlemen,

 

It is a pleasure for me to participate in this Club Siglo XXI roundtable on how to overcome the crisis, and share the OECD’s analysis and recommendations with you. As you know, this morning, together with Minister de Guindos, we presented our economic report on Spain which, in addition to analysing the economic situation, makes an in-depth study of three issues that are crucial for the country: the banking system, fiscal consolidation and unemployment, especially among young people.

 

Before discussing the case of Spain, I am sure you would like me to give an outline of our analysis of the global economic situation and the eurozone in particular, given that the day before yesterday in Paris we released our updated outlook for OECD countries and the main emerging economies.

 

The World Economic Outlook

 

Unfortunately, global economic prospects have worsened since publication of our previous Outlook at the end of May. Growth has slowed, causing the eurozone to sink into recession and also affecting the emerging economies. We forecast a weak recovery for the global economy over the next few years, with rates varying from zone to zone:

 

  • Europe will not come out of recession until well into 2013: we foresee GDP contractions of -0.4% in 2012 and -0.1% in 2013, before a return to modest growth of around 1.3% of GDP in 2014.
  • Growth will be more buoyant in the United States economy (more than 2% in 2012 and 2013, and about 3% in 2014) and Japan, although still below potential.
  • Lastly, the emerging economies will recover more quickly, but without regaining the rates of the past decade. This faster rate of recovery reflects not only the dynamism of those economies but also the greater room for macroeconomic manoeuvre available to them.

Nonetheless, in our Outlook we stress the fact that major risks still remain that could produce what we call the “downside scenario”, in other words an even worse overall situation:

 

  • The main downside risk stems from the failure to resolve the problems of the eurozone, which I shall discuss in greater detail later.
  • The so-called “fiscal cliff” could also push the United States economy into recession if it is not resolved.
  • The high levels of unemployment in the advanced economies could further undermine confidence and intensify the slowdown.
  • The transition of the emerging economies towards a domestic demand-driven model will not be problem-free either, since it could curb the pace of growth of these engines of the global economy.
  • And lastly, the geopolitical instability we are seeing carries significant risks for the global economy and supply chains. In particular, the situation in the Middle East could force up (already high) crude oil prices which would hinder the recovery.

Let me say that we also see grounds for hope. If the White House and Capitol Hill reach agreement to avoid the fiscal cliff — as seems likely — and if they do so in the framework of a broader public finance sustainability programme, this will generate confidence and demand could revive more strongly than expected. In fact, there already are some signs that the deleveraging process among North American households could be further advanced than we thought.

 

The eurozone: the main battlefield

 

Turning now to the eurozone, the OECD believes that what happens over the next few weeks and months will be crucial not only for the future of the Spanish economy — which is intimately linked to Europe through the euro and the common market — but also for the world economy. The global slowdown could last longer if Europe fails to reach agreements and take firm measures, particularly in terms of a banking union and solving the sovereign debt problem.

 

Apart from the rapid implementation of already agreed measures and progress on the proposals made by the President of the Council, the eurozone needs to correct its internal imbalances. Although the current account balance has certainly been converging since the onset of the crisis, this correction could be more nominal than real, reflecting a demand adjustment in the worst-hit countries.

 

The structural correction of these imbalances involves improving competitiveness, particularly in countries where this has stalled. Although average productivity growth in the eurozone over the last decade has been less than 1% per year — below the average of the OECD, Japan and the United States — this figure conceals significant differences that lie at the root of the trade and current account imbalances that have accumulated in the eurozone since its creation and that are crucial for understanding the current crisis.

 

At the OECD, we expect eurozone labour productivity growth to remain low, rising by 1.6% a year from now until 2025 — roughly equivalent to the average over the last two decades. This has important implications for the potential growth of European countries, because population ageing means that productivity growth is absolutely essential to make up for the decline in the working-age population.

 

In the medium term, this will result in a slowdown in the growth of potential GDP compared to previous decades, unless productivity increases more rapidly. And this is how we arrive at long-term projections such as those we published a few weeks ago, in which the eurozone share of worldwide GDP drops from the current 17% to 12% in 2030 and to 9% in 2060.

 

Our main hope is that the response to the crisis is “more Europe”, and that community integration continues to be deepened without delay. We also expect the major structural reforms being introduced to help turn the corner earlier than expected and make it possible to restore competitiveness. Our analysis estimates that the positive effects of certain measures could start to be felt in the short-term.

 

But, to maintain the reformist momentum, European governments need to explain properly to public opinion why these reforms are being introduced and what their long-term benefits will be. It is also essential to contain any adverse short-term social impact, particularly an increase in inequality. On this point, measures such as raising the retirement age, improving the efficiency of public services or certain tax adjustments, which I will discuss later, make it possible to maintain the fiscal consolidation drive while also promoting equity and growth.

 

Spain: immediate priorities

 

The Spanish economy is not immune to these dynamics. In fact, Spain is one of the leading examples of the need to “renovate or die”. The impact of the crisis has been more pronounced and more persistent here than in most OECD countries, as a result of the collapse of the real estate sector, the high levels of unemployment and rapid deterioration of the public deficit, which has caused the debt to skyrocket in a very short space of time.

 

The prospect of rapid recovery is remote, given that the deleveraging process is still unfolding and continues to restrain economic activity and job creation. We forecast that the contraction will be -1.3% in 2012 and -1.4% in 2013, with positive growth rates only returning in 2014, at 0.5%.

 

This means that many of the reforms being undertaken — and those that remain to be introduced — are not an option, but an urgent need. This morning, with Minister de Guindos, we presented the OECD’s main recommendations for restoring confidence, generating growth and creating jobs. Let me now share them with you.

 

Firstly, we believe it is urgent to resolve the doubts that continue to surround the soundness and solvency of the financial system as quickly as possible. The uncertainties weighing on the banking sector are raising the cost of sovereign financing and creating a vicious circle in relation to resolving the public debt problem. Stabilisation of the financial system will also make it possible for credit and investment to start flowing again to fuel economic activity.

 

Our recommendations in this area call for a swift and orderly winding-down of non-viable banks and the recapitalisation of viable banks with capital needs, giving the new asset management company (Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb)) all the support it needs to restore bank balance sheets. We also believe that potential losses in the real estate sector should not be borne solely by the taxpayer, and we recommend a reform of bankruptcy procedures.

And, of course, we believe that the final solution to the problem in Europe involves introducing community-wide banking regulation and direct recapitalisation of banks.

 

The second issue we highlight in our report is the restoration of confidence in the sustainability of public finances. We have urged the government to take decisive steps to implement the already approved reform of the fiscal framework, and we firmly believe that showing determination to fulfil the deficit targets at all levels of government sends a signal of confidence to the markets.

 

Nonetheless, we believe that fulfilling the deficit target should be adapted to the trend of indicators. If economic activity slows more sharply than expected, we think it is reasonable to revise targets and time frames, and allow automatic stabilisers to operate in the short term.

 

To avoid deeper spending cuts which could hinder the recovery, and to protect access to health and education services, we see room for manoeuvre on the income side. The fiscal burden of taxes on labour could be reduced, offsetting this with increases in indirect taxes (particularly certain VAT rates), property taxes (taxing the property more than transactions), and increasing environmental taxes (the revenue of which in relation to GDP is still way below the EU average). The taxation of higher income groups could also be increased.

 

The third issue considered in our report is the structural deficit of the Spanish labour market. The destruction and sparse creation of jobs is the great social tragedy of this crisis, and we will only overcome it when we reduce the alarming rate of unemployment, which as you know, already affects one in every four Spanish people of working age and over half of economically active young people.

 

At the OECD, we support the most recent labour market reform because it addresses several of the most important structural weaknesses; but we believe that greater focus is needed on solving, once and for all, the underlying problems of the Spanish labour market: the use of fixed-term contracts, rigidity and lack of access for youth.

 

To put an end to the existence of two types of contract, fixed-term or open-ended, we suggest gradually introducing a single type of contract that preserves rights and guarantees while at the same time making hiring and firing conditions more flexible. We also see the need to eliminate the legal extension of sector-wide bargaining agreements where there is no agreement with the unions, because it reduces the motivation to secure company-level agreements.

 

These measures could help invigorate the labour market generally; but they would particularly benefit youth employment, which has been hit the hardest by precariousness, temporary hiring and lack of opportunities. Here it is important to improve the quality, management and incentives of public job placement services, particularly in the search for a first job. We also recommend improving access to post-compulsory education, as well as enhancing the quality of vocational training and its links to the world of employment and to secondary and higher education.

 

Spain: longer-term priorities

 

The measures I have just described are only a first step. It is not just a matter of overcoming the crisis but also of taking advantage of the opportunity if offers to improve on the economic model of the past.To this end, structural reforms need to be implemented to make it possible to modernise and diversify the productive fabric, raising growth potential and responding to the challenges and demands of the global economy.

 

The government is implementing a courageous programme of structural reforms that are putting us on the right path, but their full potential will only be deployed gradually. As well as deepening labour market reform, it is necessary to continue removing obstacles to business activity and to increase competition in the product markets.

 

And, of course, invest in education, innovation and green growth, which are the main drivers of the economy of tomorrow. Spanish 15-year-old students evaluated in the PISA report, for example, scored below the average OECD countries, particularly in reading comprehension. And many researchers and brilliant university students are forced to emigrate because of a lack of employment and opportunities.

 

The answer is to improve the quality of education, attract the best graduates into the teaching profession and upgrade curricula to provide training in the skills that the labour market really demands. It is also necessary to support sectors that create greater value added for the rest of the economy, such as green industries and renewable energies, in which Spain is at the forefront. Investment in Research, Development & Innovation (R&D&I), and improvement of the management and transfer of technology throughout the productive fabric, in addition to generating wealth will make it possible to increase the number of top quality graduates who remain in the country.

 

Ladies and gentlemen,

 

Let me summarise the main message of this talk in a single sentence: we will only overcome the crisis if we start to apply the policies that will lead us to the economic model that we desire for Spain in the future. In the OECD we want to send a message of confidence because we know that Spain is doing what it needs to do.

 

Lastly, we need to maintain a degree of perspective and recognise the huge potential of the Spanish economy: leading multinationals; booming exports; well-trained youth; one of the world’s major languages; a highly attractive country brand; a solidarity-based and cohesive social system; and, overall, one of the most successful socio-economic and political development stories of the last quarter-century.

 

This is our launch pad. The immediate future will be difficult, but if we persevere with the reform process we will be moving towards sustained growth in the medium and long terms.

 

The OECD believes in Spain and is at Spain’s service. You can count on us.

 

Thank you very much.

 

 

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