Profesionales docentes comprometidos

A quienes nos ocupa y preocupa la educación y formación de nuestros jóvenes, en sus distintas etapas educativas, vivimos permanentemente con la esperanza de encontrar la tecla que nos acerque a la excelencia en su aprendizaje

 

Tengo que reconocer que la generación de profesionales docentes surgida en los años 70 y 80 del pasado siglo XX, nos encontramos hoy en una situación1-fjm de desventaja con aquellos otros que iniciaron esta maravillosa profesión a partir del año 2000. Nacimos y desarrollamos gran parte de nuestra actividad profesional en la “era analógica” y de pronto, la eclosión de internet, la aparición de las redes sociales y el impacto de las nuevas tecnologías nos han exigido un cambio radical para el que nos hemos ido preparando y adaptando, no sin dificultades, para dar respuesta a las demandas y exigencias de la sociedad del conocimiento y de nuestros alumnos en este siglo XXI. El escenario actual indica, por otro lado, que los menos se han jubilado, o se encuentran en una situación próxima a esa nueva realidad; los más, seguimos “a pie de obra” y, dadas las perspectivas futuras, parece que por algún tiempo, todavía.

 

Los profesionales docentes, maestros y profesores, nos hemos distinguido por una marcada vocación al servicio de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestra comunidad. Ejercer esta profesión sin la fortaleza que otorga esa disposición y sin la responsabilidad de educar y formar a los ciudadanos sobre cuyos hombros se sustentará el bienestar del país, se me antoja harto complicado. No es fácil tallar y pulir la mente y los corazones singulares, únicos y distintos de los colectivos de alumnos que cada cohorte anual congrega en nuestras aulas. Por ello, el conjunto de los profesionales del sector debemos mantener un espíritu profesional y personal actualizado para responder a las demandas de cada legión de alumnos, en general, y de cada uno de ellos, en particular, durante toda una vida profesional, que puede prolongarse durante más de 40 años.

  

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En un modelo cooperativo y coasociativo de aprendizaje el profesor se convierte en una herramienta más al servicio del fin último. Su misión protagonista cede espacio al alumnado colectiva e individualmente considerado. La función de transmisor de conocimientos, a través de largas sesiones instructivistas, cede el protagonismo a otras en las que focaliza su atención en fomentar el aprendizaje de sus discentes de forma innovadora y creativa armonizando motivación, habilidades, intereses, actividades atractivas y tecnología con los contenidos propios de la materia o módulo que, en cada situación, se trate.

 

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Decroly acuñó hace muchos años una frase para sintetizar sus valores más significativos: formación de calidad para el empleo. Pero los tiempos cambian, Decroly también. Hoy habría que pensar en otra que interprete fielmente su carácter propio y cultura corporativa de forma más explícita. La realidad actual, nunca obviada, nos muestra unas aulas con un abanico de jóvenes de ¡VEINTE NACIONALIDADES!, de 19 países extranjeros además de los españoles. El día a día de Decroly  se encuentra repleto de signos educativos de máxima relevancia como: 

  1. el fomento de la interculturalidad e integración de la diversidad en nuestro diario quehacer;
  2. la adecuación de prácticas educativas flexibles, específicas, para atender las necesidades y circunstancias particulares de aprendizaje, distintas, de todos los jóvenes y adultos, en su caso;
  3. la adopción de metodologías que sustituyan la uniformidad y la pasividad por la individualización y la creatividad;
  4. el desarrollo del emprendimiento y el espíritu emprendedor;
  5. el impulso de la dimensión europea de la educación y formación;
  6. la cooperación con empresas e instituciones en proyectos de innovación y formación continua de sus empleados;
  7. la consolidación de un sistema de aseguramiento de la calidad;
  8. el establecimiento de planes de igualdad y no discriminación por razones de credo, raza o procedencia socioeconómica;
  9. la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones en la práctica educativa cotidiana por todos los actores –profesores y alumnos-. Y, ¿Cómo no?,
  10. el fortalecimiento de herramientas para la interactuación comunicativa, particularmente la web institucional y, en concreto, Decroly Digital. Todo lo anteriormente dicho son elementos diferenciadores que constituyen nuestro acerbo corporativo.

Por otro lado, la educación de los jóvenes es un tema sensible, hoy más que nunca. Existen connotaciones innegables entre educación y formación, 3-competencias1acceso a un empleo digno y reducción de la pobreza causada, en el caso de España, por una crisis sin precedentes. El desempleo supera la cifra de cinco millones y los datos de organismos internacionales y nacionales apuntan a un incremento en 2012 que puede acercarse, al final del año, a seis millones. Los jóvenes de hoy, nadie lo duda, representan los cimientos de una sociedad futura, caracterizada por la incertidumbre. En sus hombros descansa la construcción de mundo seguro y justo. Por ello, con la adecuada educación y formación de los jóvenes estaremos favoreciendo además de su futuro el de toda la humanidad. Invertir en educación y formación de los niños, adolescentes y jóvenes de hoy es una cuestión imprescindible y primordial para encarar los desafíos de la sociedad del próximo futuro.

 

El teclado de un ordenador consta de varias decenas de botones. Todas ellos tienen su función; todos son importantes y necesarios. Cuando hablo de la tecla de la excelencia del aprendizaje lo hago en sentido figurado. ¡No se trata de escribir con una sola tecla! El resultado, por obvio, no lo describo. Realmente lo que pretendo con el símil es llamar la atención sobre las múltiple “teclas” que debe pulsar el profesional docente para producir unos resultados de calidad en el proceso de aprendizaje y de adquisición de competencias de sus alumnos. Un aprendizaje vitalista, anticipado por insignes pedagogos del siglo XX como Dewey, Decroly, Kilpatrick, Kerschensteiner, Vigotsky,…

 

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Hoy, psicólogos, sociólogos, antropólogos y pedagogos ilustres han abundado y coincidido en una serie de valores que caracterizan a la ciudadanía de este siglo XXI y que deben ser impulsados desde todos los frentes, también desde la escuela. Así, Philippe Perrenoud en su libro Diez nuevas competencias para enseñar. Invitación al viaje. (2004) presenta una especie de guía para el profesorado que muestra hacia donde se dirige la profesión de enseñar. En La formación permanente del profesorado, llave para mejorar la calidad de la educación, que publiqué el 30 de Noviembre de 2009 en este e zine dedico un apartado a este autor y enuncio esas nuevas competencias.

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Otros autores contemporáneos han reflejado en sus libros, también, las pautas por las que debe orientarse una educación y formación de calidad para todos los jóvenes. A título de ejemplo, recomiendo la lectura de Inteligencia Emocional de Daniel Goleman, cuya octogésima primera -81- edición ha sido publicada en setiembre de 2011; Inteligencias Múltiples. La teoría en la práctica de  Howard Gardner (2005); Inteligencia Social. La nueva ciencia de las relaciones humanas de Daniel Goleman (2006) y Enseñar a nativos digitales de Marc Prensky (2011). Todos ellos han sido citados en muchos de mis posts anteriores. 

  

Los profesionales docentes comprometidos con la cambiante educación de hoy son muchos más que aquellos otros anclados en la obsolescencia pedagógica. En Decroly abordamos estrategias de formación y actualización docente del profesorado continuamente. De esta manera, sus profesionales se impregnan de un ideario pedagógico basado en el aprendizaje participativo, en el que responsabilizan e instan a sus alumnos para que busquen6 información y adquieran su propio conocimiento individual y colectivamente. Poco a poco va calando, no sin resistencias frecuentes de un alumnado “educado” en la pasividad, el concepto coasociativo del aprendizaje que propugna Marc Prensky en Enseñar a nativos digitales.

 

En definitiva, los profesionales docentes comprometidos de Decroly centramos nuestra vida profesional en la figura del alumno; sus múltiples inteligencias, pasiones y expectativas; nuestra propia formación permanente orientada a un cambio social indefinido; a la atención individualizada de TODOS y cada uno de los  alumnos, estimulando en ellos los cuatro pilares en lo que se basa  la educación para el siglo XXI: aprender a aprender, a hacer, a ser y a vivir juntos.

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