Un emotivo hallazgo a través de las redes sociales de Decroly

Decroly localizó a Emilia Estela Sainz-Maza Sainz-Pardo gracias a un comentario suyo en Facebook, en DecrolyFP

¡Las vueltas que da la vida! Un buen día, el miércoles 2 de agosto, Emilia Estela ve una publicación de cursos de Decroly en Facebook y se anima a escribir un comentario. Este hecho, aparentemente intrascendente, como tantos y tantos otros que se producen en las redes sociales a diario, facilita un reencuentro entre este director y profesores de Decroly con Emilia Estela, después de haber estado desconectados la friolera de los últimos 34 años.

Es evidente que internet, las redes sociales y, en su caso, los servicios de mensajería aportan un gran valor añadido a las personas, a las empresas y a los distintos estamentos de la sociedad en su conjunto. Este es el caso de Emilia Estela y de quien suscribe. Su iniciativa, y las actuaciones de ella derivadas, motivan este post de hoy en Rincón del Director.

El texto publicado por Emilia Estela resume, en pocas palabras, su paso por Decroly. Esta joven, de la primera promoción de alumnos, inició su andadura en este centro de Formación Profesional el curso escolar 1978-1979 y permaneció en él, ininterrumpidamente, hasta la conclusión de sus estudios de FP II, en el año académico 1982-1983. El contenido de sus palabras revela, además, algunos sentimientos especialmente emotivos.

No puedo menos que admirar y agradecer la determinación de Emilia Estela por hacer público su experiencia en Decroly y por darnos, tanto a mi como a los veteranos profesores que le dieron clase, la oportunidad de reiniciar, al menos, una relación personal, interrumpida por razones personales y profesionales de Emilia Estela durante más de tres décadas.

El comentario de Emilia Estela lo realiza en respuesta a un texto promocional de Decroly. En aquella entrada en Facebook invitábamos a los potenciales candidatos alumnos a reflexionar sobre qué estudios seguir durante este curso escolar 2017-2018. También, informábamos a la ciudadanía sobre las fechas de solicitud del puesto escolar pertinente en el nivel correspondiente a los estudios de FP Básica, Grado Medio o Grado Superior. El escrito de Emilia Estela decía:

Soy una de las fundadoras de este centro, allá por 1978. Hice los 5 años de FP Administrativa y me alegra ver que todavía seguís al pie del cañón. Fueron los mejores años de los que pasé estudiando. Mis recuerdos, tanto de profesores como de compañeros, son los mejores. Entonces éramos como una gran familia. Miguel Ángel, Margari, Adela, Gerardo y Gelo fueron algunos de mis profesores y a ellos les debo haber tenido un futuro de trabajo. Felicidades por seguir ahí”.

Cuando Sergio Ibáñez me informó sobre la existencia de ese comentario, subido el miércoles 02 de agosto, procedí a buscar los datos del remitente y me encontré con la agradable sorpresa de que podría tratarse de Emilia Estela. Me dejé llevar por una primaria reacción y encomendé a María García que se contactara con ella en la dirección postal que encontramos en internet para comprobar si se trataba realmente de quien nosotros pensábamos: de nuestra exalumna Emilia Estela Sainz-Maza Sainz-Pardo.

Inmediatamente María se ocupó del asunto y dirigió a Estela – así le gusta que le llamen- el siguiente escrito, el viernes 22 de agosto:

Buenos días, Emilia.
Mi nombre es María García y soy la responsable de administración del Centro Decroly.
Recientemente nuestro director D. Francisco Javier Muñiz Bárcena ha leído un comentario tuyo en Facebook en el que nos recordabas con mucho cariño y nos transmitías muy buenas palabras.
Nos gustaría que te pusieras en contacto con nosotros para que Javier pueda expresarte su agradecimiento personalmente, bien al teléfono del centro, bien a su móvil 629—-18, bien a mi dirección de correo electrónico.
Hemos “desempolvado” tu expediente, el cual todavía conservamos, para ver si podíamos dar contigo de alguna manera y, finalmente, ha sido a través de internet donde hemos localizado una dirección de correo postal.
Mientras quedamos a la espera de tu llamada, recibe un afectuoso saludo.
María

Al recibirlo Estela, remitió a María un mensaje fechado el viernes 01 de setiembre. Cierto es que yo pude encontrar su teléfono en internet y conseguí hablar con ella unos días antes que llegara su misiva. ¡Una conversación superemotiva!

Pocos días más tarde, el lunes 04 de setiembre, María recibió por correo postal una carta de Estela que decía así:

Hola María.
Soy Emilia Estela, bueno Estela para los amigos. Hoy he recibido vuestra carta, y me ha hecho muchísima ilusión que os pusierais en contacto conmigo. Ahora mismo acabo de hablar con Javier Muñiz y él también se ha alegrado de que le haya llamado.
Muchísimas gracias por tener la deferencia de haber “desempolvado” mi expediente, haberme buscado y haberme encontrado.
Siempre lo he dicho, lo que no haga Decroly cuando quiere algo, no lo hace nadie.
Es un placer para mi tener noticias de la gente que me formó hace 40 años, casi nada, y de cuya formación he estado viviendo hasta el 2009, que con la crisis, tuve que reinventarme, dar un giro a mi vida y vender churros, que es lo que hago ahora mismo.
Todos los años que voy a Santander paso por la puerta de Decroly la academia, ya que mis padres vivían en la calle Cisneros y siempre me alegraba de que siguieseis allí, donde yo empecé.
Tengo que decir que solo puedo tener buenas palabras hacia ese centro y hacia los profesores que allí me formaron, ya que fueron los 5 mejores años de mi vida como estudiante. Los recuerdo como si fuera ayer, y aunque estudiábamos como los que más, también nos reímos y disfrutamos de muy buenos momentos fuera de las horas de estudio.
Os voy a dejar mi número de teléfono por si lo necesitaseis 622 — — 64, y también haceros saber que en Facebook me podéis encontrar como Churrería Estela.
Lo dicho ha sido un placer, y espero poder seguir teniendo noticias vuestras.
Recibid todos, un cordial saludo.
Estela”.

Hablé de nuevo con Estela el martes, 05 de setiembre. Los recuerdos fluían espontáneamente y me atreví a solicitarla que me escribiera unas líneas sobre su andadura como estudiante en Decroly y la repercusión de esa decisión en su vida personal y profesional. Recogió la idea encantada. Entre las muchas y variadas anécdotas me comentó que compartió experiencia con su prima Emilia Güemes Sáinz Pardo.

Me recordó, también, su experiencia en Irlanda organizada por Decroly. Permaneció dos años en aquel país, en Dublín, trabajando de Au Pair. Gracias a esa decisión mejoraron sustancialmente sus competencias comunicativas en lengua inglesa, de gran utilidad en su desempeño profesional posterior. En otro orden de cosas, más personal, me preguntó por mi hija Tracy lo que me sorprendió enormemente dado que mi hija había nacido solamente unos meses antes de sus inicios estudiantiles en Decroly.

Concluyo este relato con la trascripción literal de la carta que nos remitió Estela y que he leído personalmente en el claustro de profesores celebrado el martes pasado.

“Mi nombre es Emilia Estela Sainz-Maza Sainz-Pardo, Estela para mis amigos, y soy una de las primeras alumnas de la Academia Decroly.

Os voy a contar como empecé y cuales fueron mis experiencias en dicho a academia centro.

Cuando acabé EGB, en el colegio donde estudiaba me aconsejaron optar por la formación profesional, porque mis notas no habían sido demasiado buenas durante esa etapa de mis estudios y, según me dijeron, en Formación Profesional, no había que esforzarse tanto a la hora de hincar los codos. El caso es que hice caso y empecé a buscar centros de formación profesional, que por aquel entonces, (Año 1978/1979) no había tantos. Estuve viendo un par de ellos y dio la casualidad de que inauguraban uno muy cerquita de mi casa: Academia Decroly. En ese momento lo escogí por comodidad, pero fue el mejor acierto de mi vida.

Al principio todo era nuevo y parecía complicado. Empezamos todos juntos en una clase, porque tampoco éramos demasiados. No nos conocíamos ninguno. Bueno a excepción de mí y mi prima, que se llama como yo, y éramos el cachondeo de la clase. Pero enseguida hicimos amistad los unos con los otros. Fuimos el comienzo de un centro a academia y el comienzo de una vida profesional que, por lo menos a mí, me ha permitido vivir de lo que allí me enseñaron.

Vi que, lo que me dijeron sobre lo que no iba a tener que estudiar tanto, era mentira. El número de asignaturas rondaban entre 12 y 14 y, algún curso, incluso más. Y allí aprendí, también, que la mayoría de las veces no hay malos alumnos, sino malos profesores. Mis notas empezaron a mejorar en comparación con las que tuve en EGB. Y cada año fueron mejores. Vi que el problema no estaba en mí, sino en quien me “malenseñó” hasta entonces.

Tuvimos la suerte de tener unos profesores que se implicaron en que aprendiéramos y en que las clases no fueran aburridas. Recuerdo a Miguel Angel (con el que tuve algún rifirrafe, pero era genial), a Margari (sus clases te trasladaban con el libro de la E.O.I a Reading con historias de Arthur, Mrs. Harrison y Mary haciéndolas súper amenas), Adela (prácticas de oficina de todo tipo), Paco (el fumador eterno que nos enseñaba cálculo y estadística), Gerardo (al pobrecito lo volvíamos loco en clase de contabilidad) y Gelo, (tan exigente en matemáticas financieras).

Las clases de mecanografía y las de taquigrafía eran como un reto. A ver quién corría más. Porque aparte de aprender, también había tiempo para pasárselo bien, ¡y reír, nos reíamos un rato! Una cosa no quitaba la otra.

La hora del recreo tomando pinchos de tortilla en el bar que hay a la derecha del callejón que da a Perines, los pequeños corrillos que formábamos para reírnos de cualquier cosa, los viajes de fin de curso, las cenas de fin de curso…

Y pequeñas anécdotas, como la de hacer desistir a dos pobres frailes de los franciscanos de dar clase de religión. Teníamos la opción de Ética o Religión, pero creo que por librarse de dar una clase más alguno de los profesores, nos mandaron primero un fraile y después a otro. Hicimos de nuestro sarcasmo su pequeño infierno y al final desistieron. Creo que las clases de Ética al final nos las dio Miguel Ángel.

Los años fueron pasando y Decroly la academia fue creciendo también. Pero los de la primera promoción, nos sentíamos como los hermanos mayores de todos los que allí se iban incorporando. Nos pedían consejos, y nosotros, muy orgullosos, se los dábamos. Y a pesar de que el centro la academia crecía, los profesores siempre estaban ahí, con el mismo espíritu de ayuda si lo necesitabas. Que hubiese más alumnos, no quería decir que faltase tiempo para ti. Es una de las buenas cosas que recuerdo de ellos.

También recuerdo que fuimos “centro Academia de acogida”. Si no recuerdo mal, a mitad del tercer curso la “CAVILMO” (creo, no estoy segura), cerró sus puertas y habría hubiera dejado a su alumnado en la calle si no hubiese sido por Decroly. Se incorporaron unos pocos de alumnos a mi clase y aunque al principio estuvieron algo un poco esquivos con nosotros, no tardaron en ver que pasaban a ser unos más entre nosotros. Siempre reinó una muy buena sintonía entre  todos.

Decroly hizo también que me interesase por el inglés, donde estuve recibiendo clases particulares con profesores nativos. Y, a través de ellos, me fui a Irlanda durante dos años para mejorarlo.

No puedo decir de Decroly nada más que cosas buenas, porque gracias a ellos he tenido un modo de vida. He estado trabajando en diversas empresas como administrativo y en la última estuve 12 años como administrativo y contable. Mi vida a partir de 2009 dio un giro debido a la crisis. Cambié de profesión, me reinventé y me hice churrera junto a mi marido.

Esta es una nueva etapa de la que he aprendido mucho y de la que sigo aprendiendo. Pero tengo que decir que una de las épocas mejores y más felices de mi vida fue cuando estuve estudiando 5 años en la Academia Decroly.

Si cierro los ojos, lo recuerdo como si fuera ayer. Las instalaciones, los profesores, mis compañeros… ¡Gracias por haberme hecho parte de vuestra vida también!”

Lluvia de ideas educativas

Noticias de Decroly publicadas en Educantabria en 2017

 @decroly
DecrolyFP

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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