Formación profesional universitaria en alternancia

¿Quién nos lo iba a decir? Por fin, desde las más altas instancias del Estado se reconoce las ventajas del modelo de formación profesional actual en alternancia como garantía de aprendizaje y de mejor opción para el empleo 

El hecho se ha producido mediante una enmienda de Enrique Álvarez Sostres, diputado de Foro Asturias, que amplía la moción presentada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV), aprobada por los diputados de la mayoría de los grupos parlamentarios en el Pleno del Congreso de los Diputados celebrado el1-fjm-150x150 miércoles pasado. La enmienda que amplifica la moción aprobada pide al Gobierno que emprenda una experiencia piloto de formación universitaria en alternancia.

 

Me solidarizo con esta decisión. Hoy, nadie duda de las bondades que representa la implicación del tejido productivo en la formación de sus futuros potenciales profesionales. A día de hoy, la experiencia acumulada durante más de veinte años con los estudios de Formación Profesional Inicial avala esta propuesta. Sin embargo, no será fácil el camino a recorrer para implantar el modelo en la educación superior universitaria. Será preciso allanar obstáculos de difícil solución hasta encontrar el camino.

 

Si repasamos la historia de la educación en España comprobaremos que las prácticas en alternancia, voluntarias para el alumnado en el plan de estudios de la “vieja” Formación Profesional de Segundo Grado establecida en la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa (LGE), evolucionó con la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) y más tarde con la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE) hacia un módulo de Formación en Centros de Trabajo (FCT) que forma parte del currículo para obtener el título correspondiente. Ello ha contribuido a una potenciación de este nivel educativo, dignificando sus enseñanzas y convirtiéndolas, en mi opinión, en la estrella del sistema educativo.

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Es verdad que la Formación Profesional (FP) regulada en la LGE tuvo muchas cosas buenas. Sin embargo, uno de los déficits más significativos que puede achacarse al período de tiempo en que permaneció en vigor es la ausencia de una difusión potente, vía información y orientación a la comunidad educativa, al sector empresarial y a la sociedad, en general, orquestada desde la Administración y desde la Escuela, que dignificara ese nivel educativo. Más bien, al contrario, desde el propio sistema se propiciaba que aquellos alumnos menos favorecidos, que no obtenían el título de Graduado Escolar, canalizaran su futuro a través de la entonces denominada Formación Profesional de Primer Grado. Era la opción de los fracasados, que les daba una posibilidad de continuar en el sistema reglado, escolarizados hasta los 16 años, con escasas posibilidades de acceder al empleo.

 

Aquellos estudiantes que aprobaban todas las materias, que obtenían el título de Graduado Escolar, eran orientados hacia los estudios de BUP, el bachillerato de entonces. Lo recuerdo bien. Yo viví esa época en los años 70´en la que los profesores tutores de aquel 8º curso de Educación General Básica (EGB) clasificaban a sus alumnos con la coletilla: “el que vale a BUP; el que no vale a FP”. ¡Así eran las cosas, salvo honrosas excepciones! Así nació una FP devaluada en la que, según estadísticas de la época, la mayoría del alumnado procedía de una EGB inconclusa, con la única credencial de un certificado escolar que informaba sobre el hecho de haber estado escolarizado durante ocho años. Eso sí, para ajustarnos a la realidad, a medida que pasaban los años, el número de alumnos que llegaban al sistema fue incrementándose paulatinamente con poseedores del título de Graduado Escolar.

 

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Hoy en día, la Formación Profesional, como he sostenido anteriormente, se ha convertido en la estrella del sistema. Muchas son las razones. En primer lugar, el acceso a los ciclos formativos de Grado Medio, desde la entrada en vigor de la LOGSE en 1990,  se realiza una vez obtenido el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o mediante la superación de una prueba de acceso específica, en su caso; para acceder al Grado Superior es preciso estar en posesión del título de Bachiller o, en su defecto, superar una prueba específica de acceso, igualmente. Por tanto, la FP dejó de ser la única alternativa de los fracasados; más bien, por el contrario, se convirtió en una opción educativa prioritaria para la adquisición de competencias profesionales, fundamentalmente, y para la cualificación necesaria que condujera al acceso a una profesión.

 

Además, otra razón de enorme calado y significado para incrementar la valoración y el prestigio de este nivel educativo se produjo con la publicación de la LOE en 2006. Me refiero a lo establecido en el artículo 3. Las enseñanzas. Apartado 5 de la LOE que dice: “la enseñanza universitaria, las enseñanzas artísticas superiores, la formación profesional de grado superior, las enseñanzas profesionales de artes plásticas y diseño de grado superior y las enseñanzas deportivas de grado superior constituyen la educación superior”. 

Hace unos días, Decroly ha mantenido un encuentro con los alumnos en el acto de clausura del curso 2011-2012. El profesorado y el equipo directivo hemos constatado el alto grado de compromiso del alumnado de los diferentes niveles educativos con la cualificación profesional y el empleo. Antonio Medrano, uno de los profesionales docentes allí presente, excusaba la asistencia de algunos estudiantes (hoy ya titulados, técnicos de grado medio / superior) porque han empezado a trabajar. ¡Qué maravilla! ¡Qué satisfacción! Yo mismo quise dejar constancia de esa realidad informando sobre noticias procedentes de Malta y Alemania, donde cursan su FCT un grupo de discípulos de Decroly de Administración de Sistemas Informáticos en Red y de Administración y Finanzas, becados por el programa sectorial Erasmus, en el sentido de haber recibido ofertas de trabajo. 

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 A día de hoy, las administraciones públicas y los centros de Formación Profesional exploran nuevas vías de cooperación con entidades e instituciones, a través de la flexibilización de los períodos de prácticas en las empresas. Así, el tradicional modelo existente se complementa con otras formas imaginativas e innovadoras de colaboración. En el caso de Cantabria, la dirección general de Formación profesional y Educación Permanente han concretado dos experiencias piloto. Una, mediante la ampliación de la duración de los estudios de dos a tres años, reordenando las clases teóricas en cuatro sesiones diarias, en lugar de seis, acompañadas de cuatro horas de prácticas en empresas; dos, a través de la implantación de la denominada Formación Profesional Dual, aplicando el modelo alemán –también implantado en otros países del centro y norte de Europa-, consistente en la colaboración del centro educativo y la empresa mediante el cual el alumnado se forma en una compañía durante un máximo del 70% del horario escolar y, además, recibe una beca-salario.

No me he olvidado del titular con que arrancaba este post. He querido plasmar una referencia histórica de la experiencia que hemos acumulado los centros 4-javier-perez-y-xxxxx-baja1de formación profesional en el ámbito de la formación en alternancia de nuestros estudiantes, desde los años 90´. Nadie duda, en la actualidad, que las prácticas en las instituciones y empresas, en alternancia con la formación que reciben los alumnos en los centros educativos, son una garantía incuestionable de aprendizaje. El contacto con la realidad del día a día de la empresa y su adaptación a los procesos productivos, en su caso, son la mejor referencia cara a un posterior empleo. 

Por ello, aplaudo el paso dado en el Congreso de los Diputados. Incorporar la formación en empresas e instituciones de los estudiantes universitarios de grado aportará un enorme valor añadido a ambos. Los estudiantes rebosarán ilusión y savia nueva en las estructuras empresariales; la empresa posibilitará que los alumnos adquieran competencias profesionales en un entorno real de trabajo.

Veamos cómo reacciona el Gobierno ante la enmienda a la moción por la que se le insta a emprender una experiencia piloto de formación universitaria en alternancia. Presumo que no será fácil. ¡Son muchas las actitudes positivas a conciliar e intereses particulares a remover en instituciones universitarias que deberán descender al mundo real! ¡Suerte!

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