DECROLY, curso 1980/81

Hoy hace 30 años que DECROLY inició, en sus instalaciones de Perines, los estudios de FPII, en la Rama Administrativa y Comercial. Ese mismo día, nos despertamos con la acreditación de Centro Homologado de Formación Profesional. Pero ese curso nos trajo, a todo el sector, una gran noticia: la histórica decisión del Ministerio de Educación de SUBVENCIONAR los estudios de FPII, en todo el territorio nacional.

 

Releyendo las revistas publicadas por DECROLY entre los años 1994 y 1997 he experimentado una sensaciónp42529753 especial al recorrer la historia de nuestro centro, entre los años 1978 y 1984 y los citados 1994 y 1997. APUNTES, así se llamaba nuestra revista, en cuarenta y cuatro páginas, recogía los hechos más relevantes acaecidos, reflejando las actividades más singulares en las que participaba toda nuestra Comunidad Educativa.

 

Una de las secciones más emotivas de APUNTES, Orígenes y evolución de DECROLY, relata los eventos más significativos ocurridos en cada año académico, comenzando en 1978-1979, fecha en que DECROLY inició su actividad reglada de formación profesional. Años antes, mis actividades profesionales estaban relacionadas con la docencia en el hoy Colegio Cisneros y mi trabajo como profesor sin academia, –así se denominaba la licencia fiscal correspondiente-, desde 1973.

 

He querido elegir el curso 1980-1981 para dar un titular sólido a este artículo. ¡Hace treinta años! ¿A que suena muy bien? Pues, sí. La música es buena y la letra, excelente. Aquel curso académico estuvo repleto de iniciativas, recogidas en el número 3 de APUNTES, que salió publicada en diciembre de 1994 con el título ¡Feliz Navidad!

 

Había finalizado la primera promoción de alumnos de Primer Grado (FP1). No voy a citarlos a todos, –lo siento-, pero sí a algunos de los más emblemáticos por su personalidad, carácter y espíritu colaborativo. Me refiero a: Matilde (Mati) Álvarez, Oswaldo Bringas, Ana Isabel y Olga Herrero, Fco. Javier Quijano, Lourdes Recio, Federico Sebastián,… así hasta treinta y uno que finalizaron sus estudios positivamente, tal y como consta en las actas de ese curso, obteniendo, consecuentemente, el título de Auxiliar Técnico.

 

DECROLY obtuvo la autorización para impartir los estudios de Formación Profesional de Segúndo Grado (FPII), con la clasificación de HOMOLOGADO, en virtud de la O.M de 28 de octubre de 1980, con efectos a partir de ese curso 1980-1981. Una fecha histórica. Nada fue casual. En los dos años previos de andadura, durante los cursos 78/79 y 79/80 demostramos, a la entonces Dirección Provincial del Ministerio de Educación en Cantabria, la solvencia profesional de nuestros docentes y del Proyecto Educativo presentado a la sociedad de Cantabria para el desarrollo de la formación profesional.

 

Aún recuerdo algunas de las recomendaciones del entonces Coordinador de Formación Profesional, Enrique Sainz Canales, que acogió con buenos ojos el proyecto de DECROLY porque, entre otras cosas, representaba una clara opción de continuidad para sus alumnos de FPI. Por supuesto que, en aquella época de desprestigio generalizado del sistema de FP, nuestra entidad aportó, no solamente puestos escolares para sus alumnos y para estudiantes procedentes de otros centros de FPI, sino también, puestos de trabajo y contribución a la cualificación profesional de los jóvenes cántabros.

 

Fue preciso realizar nuevas inversiones en edificios y equipamiento, ampliando las ya existentes. Siempre recuerdo, con agradecimiento, las facilidades que me concedieron los promotores Lanza y García. Sin su comprensión, no habría sido posible la ampliación del centro y, por ende, la autorización de los estudios de Segundo Grado (FPII). Todo fueron facilidades, en el ámbito económico. ¡Casi no recuerdo el número de letras que les firmé! Confiaron en mí y todos ganamos, incluida la sociedad de Cantabria, con la aportación de DECROLY a su desarrollo empresarial, preparando más y mejor cualificados técnicos administrativos.

 

Histórica fue, también, la decisión del Ministerio de Educación de SUBVENCIONAR los estudios de FPII en todo el territorio nacional. De esa manera, todos los alumnos pudieron ejercer, con mayor libertad, su derecho a la elección de un centro sostenido con fondos públicos acorde con sus intereses y en función de su prestigio, proyecto educativo, proximidad, etc. Esa decisión impulsó notablemente este nivel educativo, tradicionalmente muy desprestigiado y que, con el tiempo, se ha convertido hoy en la “estrella” del sistema educativo. ¡Cuánto esfuerzo colectivo e individual para que la FP tenga el actual estatus!

 

Éramos una piña. Alumnos, padres y profesores sintonizábamos en la misma onda, gracias, estoy seguro, a la indescriptible labor de todos los profesionales de DECROLY. Aún recuerdo aquellas, con frecuencia, maratonianas reuniones con la Asociación Padres, entonces existente. ¡Qué tesón, esfuerzo, espíritu colaborativo y dedicación de los padres representados, en distintas épocas históricas, por Luis Herrero, José Antonio Bustillo, Jesús Elorza, Lupicinio Recio! Existía un compromiso vigoroso por parte de toda nuesta la Comunidad Educativa, alumnos incluidos, para conseguir las metas más altas, en lo personal y en lo técnico profesional. La contribución de las empresas, por otro lado, fue siempre encomiable desde los orígenes. Hoy en día, esa colaboración se mantiene corregida y aumentada. ¡Qué gran familia educativa!

 

Algunos profesores de aquella época seguís hoy, a pié de obra, con más kilos, menos pelo y no pocas canas, pero con el mismo entusiasmo de siempre. Hemos crecido juntos en edad, madurez, ilusión y experiencia personal y profesional, afianzado nuestras vocaciones. Pertenecemos a una saga de profesionales que hemos vivido los cambios educativos y sociales más impactantes en muchas generaciones. ¿Os recordáis de las máquinas de escribir Olivetti Línea 88? ¿Y de las Línea 98? Yo tengo en mi mente, también, aquellos ordenadores Amstrad 1512, con uno/dos floppies. ¿Quién de vosotros se acuerda de aquel Bull multipuesto que compramos en Bilbao, por 3.600.000 pesetas, ¡una fortuna!, por esas fechas?

 

Miguel Ángel, Adela, Merche, ¿os acordáis de nuestros alumnos del curso 1980/81? Yo os he citado algunos nombres en un párrafo anterior. Hoy, alguno, ¡ya es abuel@! ¿En que se parecen a los estudiantes de hoy? Entonces, aquellos tenían 16, tal vez 17 o, quizá, 18 o más años. Los de hoy, también tienen esa edad. Pero en aquella época no existían las BlackBerry o los iPad; Internet y el correo electrónico; Facebook, Tuenti Twitter y cien redes sociales más ó 4Story –videojuego favorito de mi hijo Nikita-.

 

Seguimos con la misma fuerza moral, aunque haya decrecido la física, en algún caso. Ante nosotros se encuentran retos y desafíos jamás imaginados. Participamos, profesores y alumnos, en proyectos transnacionales de movilidad ERASMUS; nos invitan, con frecuencia, a participar en otros programas europeos –Grundtvig, Leonardo da Vinci-; nos implicamos en modelos vanguardistas de aseguramiento de la calidad –ISO 9001-2008-; diseñamos nuestros propios cursos de formación permanente para el profesorado no universitario de Cantabria; nos homologa la Fundación Laboral de la Construcción (FLC) y la Fundación del Metal para la Formación, Cualificación y el Empleo (FMF), para impartir la formación regulada en sus respectivos convenios colectivos; ……..

 

En fin, permitidme para finalizar, ya que he citado a APUNTES, un recuerdo para quien fuera su Director, José Luis Sánchez Landeras, que puso su esfuerzo y determinación para sacar esa publicación adelante. ¡Gracias José Luis! Y gracias a todos vosotros, profesionales docentes y no docentes de DECROLY, que durante más de 30 años, algunos, habéis sido el santo y seña de esta institución. Recibid mi más sincero reconocimiento, agradecimiento y consideración profesional y personal.

5 comentarios

  1. Resulta curioso que en 1980 fuese razonable, o cuando menos recomendable, adquirir un equipo de 3.600.000. O lo tomas o lo dejas…
    Y aunque a día de hoy nos sigue pareciendo una cifra importante, podemos comprar unos 35 ordenadores completitos, con sus 4 Gb de RAM, su pantalla panorámica y su 1/2 Tb de H.D.

    Que tiempos…

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  2. Gracias por tu iniciativa, tu ilusión, tus ganas de trabajar, tu ímpetu…etc. Eres mi padre profesional. Esta frase que continua no es mía pero creo en ella al 100 por 100.

    “Es muy común recordar que alguien nos debe agradecimiento, pero es más común no pensar en quienes le debemos nuestra propia gratitud”. Goethe

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  3. No te imaginas, Sergio, los esfuerzo económicos que hubo que hacer. Sin embargo, siemptre he creído en un proyecto educativo innovador y para ello, además de la actitud positiva de los profesionales docentes, ha sido preciso dotarles, incansablemente, año tras año, de los medios y equipamientos precisos para desarollar su labor en óptimas condiciones.

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  4. ¡Que puedo decir, Ana, ante unas palabras tan bellas!Gracias a tí, especialmente por tu fidelidad profesional, desde tu época de estudiante. Un recuerdo, me viene a la me nte. Tu padre, Juan. Él sí que fue un gran educador de sus hijos. En fin, ¡yo tambíén te quiero!

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  5. Gracias, Javier. No tengo palabras, ya sabes que soy parca en palabras

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