DECROLY Digital recoge un extracto de la presentación del Director de nuestro centro durante el desarrollo de la I Jornada de Formación Permanente del Profesorado de la Enseñanza Privada Concertada Desarrollo Profesional e Innovación Educativa.
Los centros educativos tenemos la responsabilidad de educar y formar a las presentes y futuras generaciones para hacer frente a los retos que la sociedad del conocimiento nos demanda ahora y nos exigirá en el futuro inmediato.
Es obvio que el papel del profesor en esta misión es absolutamente esencial. Ello no quiere decir que la escuela deba fijar su atención exclusivamente en el docente. Por supuesto, el alumno es el principal protagonista. Pero los docentes somos el conjunto de actores y actrices imprescindibles para el desarrollo de la película y para el lucimiento, en forma de obtención de un Goya, Grammy u Óscar del protagonista principal.
El perfil del maestro y del profesor del año 2009, nada tiene que ver con el requerido en los años 80, por ejemplo, del pasado siglo XX. Fijaos que hablamos del siglo pasado, pero fue ayer. En los años 80 no teníamos Internet, las redes sociales no habían aparecido, el fenómenos de la inmigración era prácticamente inexistente. Sin embargo, muchos de nosotros somos el resultado de aquel sistema educativo. Somos, también, por qué no decirlo, inmigrantes digitales frente a la pericia y destreza de los nativos digitales, nuestros alumnos, especialmente aquellos nacidos a partir de los años 90.
Los alumnos de entonces no tenían teléfono móvil, ni chateaban y por supuesto, no estaban en TUENTI. Hoy sí. Además el fenómeno de la multiculturalidad ha traído un colectivo diverso a la escuela con las dificultades añadidas que ello ha supuesto para maestros y profesores.
Al maestro de hoy la sociedad le exige estar a la altura de las circunstancias. Con la llegada del siglo XXI la sociedad ha experimentado transformaciones sin precedentes en un corto espacio de tiempo. El sistema educativo y, por tanto, los docentes no podemos ser ajenos a esa realidad. Por ello, más que en ninguna otra profesión, el concepto de FORMACIÓN PERMANENTE cobra un significado especial.
Pero la formación no solamente debe ir dirigida al fortalecimiento del conocimiento tecnológico de la materia o materias de las que somos especialistas. La formación del profesorado debe completar otras áreas de su perfil profesional que hoy en día demanda la sociedad en que nos toca vivir, y en el futuro, una exigencia incuestionable. ¿Imaginamos un docente de cualquier nivel educativo, desde infantil a bachillerato o formación profesional, que no recurra a Internet como recurso y herramienta aplicables a la educación y formación de sus alumnos?
El maestro, el profesor de hoy debe adquirir competencias en áreas tales como la convivencia en los centros educativos; la atención a la diversidad de sus discípulos; otras relacionadas con la aplicación de las tecnologías de la información y comunicación en los procesos educativos y también administrativos de los centros; en la implantación y desarrollo de buenas prácticas docentes. No adquirir esas competencias sumirá al profesorado en la obsolescencia profesional y el descrédito ante sus alumnos será paulatinamente mayor a medida que crecen esas mismas competencias en el propio alumnado.
El nuevo modelo de formación continua en las empresas adquiere una nueva dimensión con la publicación del Real Decreto 1046/2003, de 1 de agosto. La formación permanente del profesorado de la enseñanza privada concertada debe inspirarse, entre otros, en algunos hechos y documentos que añaden valor añadido a otras opciones formativas ya existentes. Permitidme, echar la vista atrás y enumerar unas citas relevantes relacionadas con la formación continua o formación permanente, ahora denominada, también, formación para el empleo.
Con carácter general, multisectorial, es relevante:
a. Consejo Europeo de Lisboa de 23 y 24 de marzo de 2000.
Estableció un importante objetivo estratégico: antes de que concluya 2010 la Unión Europea tendrá que «convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social».
La Unión Europea acelera la transición hacia una economía y una sociedad basadas en el conocimiento, tal y como prevé la Estrategia de Lisboa, redoblando esfuerzos para adaptar sus sistemas de educación y formación en pos de la consecución del objetivo estratégico fijado.
Para que las personas puedan actuar en el mercado laboral en la economía el conocimiento, es necesario que su nivel de formación sea suficientemente elevado. El aprendizaje permanente es considerado como un pilar fundamental de la estrategia de empleo en una economía basada en el conocimiento.
b. La entrada en vigor del Real Decreto 1046/2003, de 1 de agosto y la Orden TAS 500/2004 de 13 de febrero
Posibilitaron un nuevo modelo de formación continua en las empresas que progresivamente ha ido implantándose y afianzándose, gracias a la labor informativa, de asesoramiento y orientación llevada a cabo por instituciones públicas y privadas empeñadas en desarrollar e implementar la formación permanente de los trabajadores, entre las que DECROLY ha tenido un papel destacado.
c. El Acuerdo de Formación Profesional para el Empleo, de 7 de febrero de 2006.
Suscrito por el Gobierno Español y las Organizaciones Empresariales y Sindicales fija el aprendizaje permanente en nuestro país, como un elemento fundamental no solo para la competitividad y el empleo, sino también para el desarrollo personal y profesional de los trabajadores.
En el ámbito del sector de la enseñanza privada adquieren una especial relevancia por su trascendencia:
d. El VIII Convenio colectivo nacional de centros de enseñanza privada de régimen general o enseñanza reglada sin ningún nivel concertado o subvencionado, firmado el 15 de febrero de 2006.
Recoge en su artículo 66 un complemento de desarrollo profesional que se devengará por la formación y conocimientos adquiridos en un período de 5 años, siempre que dicha formación sea organizada por la empresa o expresamente autorizada por la misma.
Recoge en su artículo 66 un complemento de desarrollo profesional que se devengará por la formación y conocimientos adquiridos en un período de 5 años, siempre que dicha formación sea organizada por la empresa o expresamente autorizada por la misma. Así:
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100 horas de formación para el personal docente del grupo I
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40 horas de formación para el personal no docente del grupo I
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40 horas de formación para el personal de administración del grupo II
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15 horas de formación para el personal de servicios generales del grupo III
e. El Acuerdo entre la Consejería de Educación y las organizaciones empresariales y sindicales del sector de la enseñanza privada concertada para la revisión de las dotaciones de los centros concertados y sobre otros aspectos, de 14 de enero de 2008.
A efectos de sexenios, la formación permanente de los profesores de la enseñanza concertada deberá estar reconocida por la Unidad Técnica de Evaluación y Acreditación a la entidad proveedora, a DECROLY en este caso. Los profesores deberán tener presente el número de horas de formación necesarias para que su sexenio adquiera eficacia económica.
El sistema educativo en Cantabria se sustenta fundamentalmente en dos referentes normativos:
a. Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de Educación
Es una norma básica de aplicación en todo el estado español y por tanto nos afecta en su totalidad y, por tanto también, en el papel de los centros educativos y su profesorado, incluyendo el desarrollo profesional y formación permanente de todos ellos.
b. Ley de Cantabria 6/2008, de 26 de diciembre, de Educación de Cantabria
El martes 30 de diciembre de 2008, el Boletín Oficial de Cantabria publicó la Ley que regula el sistema educativo de nuestra Comunidad Autónoma que establece como su objetivo principal el alcanzar el éxito educativo de todo el alumnado.
La Ley de Educación de Cantabria presta una especial atención a las nuevas demandas de la sociedad, en el marco normativo de la LOE, teniendo presente tanto los Objetivos Europeos establecidos en la Agenda de Lisboa 2010 como los resultados de la evaluaciones realizadas, no solamente en el ámbito regional, sino también en el estatal y europeo.
La Ley define aquellos principios fundamentales que la orientan. Uno de ellos, la autonomía y la participación, representa un principio de considerable importancia. El sistema educativo se enfrenta al desafío de formar ciudadanos para una sociedad distinta y cambiante en progresión geométrica. Debemos formar personas autónomas, con espíritu crítico, capaces de innovar, trabajar en equipo, participativas, tolerantes, con iniciativa y espíritu emprendedor. Este principio debe sustentarse en un profesorado que disponga de autonomía responsable para seleccionar contenidos y aplicar metodologías acordes con las características de los ciudadanos en cada momento histórico y muestre una actitud favorable para consolidar una cultura de centro participativa y colaborativa en ámbitos como reflexionar, contrastar puntos de vista, adoptar decisiones y, sobre todo, revisar la práctica docente y educativa. En definitiva, un sistema que tenga como referentes la calidad y la mejora continuas del servicio educativo que proporcionamos a nuestros ciudadanos en los diferentes estadios de su vida: desde el primer ciclo de educación infantil hasta la última etapa cronológica de su vida profesional y biológica a través de la formación permanente.
El referente de calidad y éxito educativo pasa por un profesorado bien formado en lo científico y pedagógico. Ello exige una evolución permanente en la práctica docente acorde con la evolución y exigencias de la sociedad y de los ciudadanos a los que nos corresponde la responsabilidad de formar. Por ello, en las líneas fijadas por el Consejo Europeo de Lisboa de 23 y 24 de marzo de 2000, en normativas de rango estatal anteriormente citadas y otras sectoriales como el convenio colectivo o el Acuerdo entre la Consejería de Educación y las organizaciones empresariales y sindicales de 14 de enero de 2008, la formación permanente del profesorado se convierte en un derecho y un deber, a la vez, que contribuye al desarrollo personal, social y profesional del profesorado, a la calidad del servicio educativo que proporcionan los centros y, por ende, al éxito educativo de los alumnos como muy acertadamente establece la recientemente publicada Ley de Educación de Cantabria.
La formación permanente del profesorado forma parte del carácter propio y del proyecto educativo del centro y adquiere una relevancia estratégica de primer nivel. Diseñar un itinerario formativo, un plan de formación continua pare el profesorado ya no es una conveniencia más o menos interesante, es una necesidad, una obligación, por otra parte fijada en la normativa laboral cual es el Convenio colectivo sectorial.
Un ámbito en el que debemos incidir especialmente en materia de formación del profesorado es el de las TIC –Tecnologías de la Información y comunicación-. El impacto de las TIC en la educación ha transformado las metodologías y las herramientas de trabajo de los profesionales de la educación y formación.
Las TIC invaden nuestras vidas, las de los adultos y las de los más jóvenes. Ignorar esta afirmación sería no reconocer
evidencias que se plasman en un sin fin de de eventos de manera incontestable.
Sí quiero mencionar, y por que están en la escuela, que las TIC son una herramienta cotidiana que todos los docentes usan en mayor o menor grado. Es conocido que un alto porcentaje de aquellos maestros y profesores en la horquilla de 45 a 60 años están “reñidos” con las TIC. Pero no es menos cierto que desde los centros hacemos esfuerzos permanentes para su progresiva integración.
Ello no excluye a otras horquillas de edad del profesorado. Por eso la formación en TIC debe ser un paso inaplazable para su integración curricular. El Plan Regional de Formación Permanente del Profesorado promovido por la Consejería da a la integración curricular de las TIC una gran relevancia para 2009 y, en base a ello, DECROLY ha propuesto y obtenido de la Unidad Técnica de Evaluación y Acreditación el reconocimiento de 12 cursos en esa área.
La sociedad de hoy demanda un perfil de ciudadano. Podemos igualmente atisbar el perfil del ciudadano del futuro inmediato. El papel del profesor en esta sociedad de hoy y en la que nos tocará vivir exige un prototipo de escuela y de profesorado. Es muy complicado definir objetivamente la misión de la institución educativa y la de sus protagonistas los profesionales de la educación. Pero si podemos sintetizar algunas características que, en el caso de los docentes, parece imprescindible poseer en su perfil profesional: Una sólida formación académica inicial; una convicción en que la formación continua es un requisito imprescindible de calidad de la práctica docente; una capacidad para trabajar en equipo; aptitudes de liderazgo; espíritu emprendedor; ser comunicativo, tolerante, creativo e innovador; conciliador y capaz de resolver conflictos; familiarizado con las TIC y capaz de integrarlas en la diaria práctica docente.
Solamente la integración de un plan de formación permanente del profesorado permitirá adquirir las competencias profesionales científicas y metodológicas que nos conduzcan a la excelencia profesional y al éxito educativo.
No quiero terminar esta presentación sin aludir someramente al nuevo modelo de formación continua en las empresas, también en las empresas educativas, al amparo de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, auspiciado por primera ver por el citado Real Decreto 1046/2003, de 1 de agosto.
Y finalmente, para concluir, recomiendo considerar el Plan de formación permanente del profesorado, reconocido a DECROLY por la Consejería de Educación, que marca un hito en el modelo de formación continua en el sector de la Enseñanza Privada y que ha sido publicado recientemente y enviado a todos los centros educativos de Cantabria. En este sentido, no quiero dejar pasar la oportunidad para agradecer a las autoridades educativas de la Consejería de Educación la información, orientación y el apoyo recibido para sacar adelante este proyecto.